11 jun. 2012

Contracarta



Te recomiendo escuchar mientras lees:



Que tal María. De antemano espero estés bien al igual que toda tu familia.
¿Ya pasaron tantos meses? Vaya, sí que se va rápido el tiempo.
Es curioso, justo anoche recordaba y meditaba acerca de toda esta situación, que para bien o para mal nos sucedió.
Y es curioso, porque a pesar de tener muy claro lo que pienso en estos momentos, es un poco difícil plasmarlo por este medio.
Supongo los dos nos comportamos de manera impropia y respondimos acorde a nuestra forma de ser, lo cual generó un inevitable choque, que inevitablemente nos llevó hasta donde ahora nos encontramos.
No es necesario pedir disculpas, pues no tengo nada que perdonar, ni tú, simplemente somos humanos y pensamos diferente (mucho a veces).
Creo que todo lo que nos dijimos o la mayoría de ello, son cosas que en ese momento nos incomodaban y que realmente sentíamos.
Quizá no era el modo, pero las teníamos que decir.
Respondiendo a la par de como viene tu carta (Procurando no confundirme). Francamente no podría mentirte y en definitiva no lo haré.
Claro que te extraño, muchas cosas me traen recuerdos agradables, y la verdad, me da gusto recordar de vez en cuando aquella época lejana; en fin;
Es difícil quizá decir lo siguiente, pero es justo que lo sepas tal como lo pienso.
Te quiero, de hecho y sin duda te amo, eso lo sabes. Pero afortunada o desafortunadamente te quiero lejos.
¿Sabes?, contigo saqué lo mejor de mí, y eso es una maravilla, pero también saqué lo peor, y créeme, jamás quiero volver a sentir muchas cosas de las que sentí esperando que algún día ciertas situaciones cambiaran para mi favor.
La cuestión no es que me importe o no me importe lo que sucedió (o no sucedió) Simplemente es un ciclo que con trabajo (y vaya que ha costado mucho) ya está cerrado.
Que si nunca dije nada, que si evité decirte lo que sentí hasta que lo dije, es por los problemas que traía arrastrando de seguridad y de confianza.
Quien lo diría, ir al psicólogo al final de cuentas sirvió (aunque quizá no haya sido bueno para ti).
Me encontré conmigo, descubrí en qué momento perdí la seguridad, y encontré una gran variedad de cosas bien chingonas en mí.
Intenté ayudarte en muchas ocasiones, quise ser una especie de héroe contigo, poder resolver todos tus problemas, pero me di cuenta que eso no me corresponde a mí.
Que en ese entonces (y espero ahora sea diferente) tenías muchos problemas contigo, que tú y solo tú podías resolver, porque más que ayudarnos, ambos nos estábamos estancando.
Entre peleas tontas de si yo te quiero de una forma y tú me quieres de otra. Todo poco a poco se fue pudriendo.
Tan sencillo como decir que los dos queremos cosas diferentes y buscamos cosas diferentes.
Tu sabes dividir el cariño de muchas formas, el cariño de un amigo, de un mejor amigo, de un hermano, de un perro, etcétera. En mi caso es más sencillo, simplemente existe el cariño o no lo existe, sin distinción alguna, o te quiero o no.
Si no supiste quererme de otra forma, que triste, porque yo siempre te quise del mismo modo, nada cambió en mi, sólo el hecho de enterarte que no tenía la intensión de sólo ser tu amigo.
Comenzaste a marcar mucho el cariño que me ofrecías, tanto, que francamente perdí el interés en el, un cariño limitado, situaciones incómodas, al grado que terminamos enojándonos y diciéndonos cosas que neta, al recordarlas me siento mal conmigo, pero pues ya las dijimos, que diablos.
Sabes, las cosas han cambiado, no te voy a mentir, el hecho de no ser físicamente atractivo para ti (entre otras cosas) deterioraron mucho mi confianza, y eso es algo que me afectó como no tienes idea. Una cuestión personal sin duda, pero que atrofió mucho lo que básicamente llamábamos "nuestra relación".
Así como te conflictuaba mucho el hecho de que "todo mundo te viera como un pedazo de carne" (y que de todo corazón espero haya cambiado), a mí me afectaba el hecho de que "todo mundo siempre me vea como un buen amigo".
Las mujeres de mi pasado, la situación en ese entonces presente, me iban hundiendo en mi mismo, creyendo que algo estaba mal en mi, que no era lo suficientemente atractivo y que necesitaba ese amor limitado que me ofreces, porque era lo único que tenía...
Pero al encontrarme conmigo descubro que no, que fuera de todo el amor que alguien me pueda dar o no, tengo el mío, ese amor que había descuidado regalándolo a todo el mundo, esperando que lo trataran bien, pero vi que no es así.
Todo lo que soy y quien soy, está disponible para quien lo quiera, y eso lo sabes, pero pues vamos, tengo que seguir mi camino, si tú no tienes lo que necesito, pero quieres lo que tengo para dar, no suena nada justo, no crees?
Todo va bien en estos momentos (espero que allá sea lo mismo María) conozco chicas, y no vivo bajo la esperanza o la espectativa del día en que me mires como algo más, ni bajo la sombra del cariño que quieras o puedas darme.
No espero que me entiendas, es un proceso difícil, pero siéndote sincero, no quiero volver a lo mismo, he avanzado mucho en este tiempo.
Pero lo que si espero es que tú también estés avanzando y te encuentres mejor que cuando nos dejamos de ver, que tu mente se encuentre en paz, claridad y mucha serenidad.
Y claro que cuando quieras puedes buscarme, tomar un café o algo, jamás te negaría una visita.
Pero por mi parte no te buscaré, y prefiero decírtelo tal como lo siento, que mentirte y decir que te hablaré un día de estos para ver cómo has estado y que salgamos.
No te ofrezco lo que ofrecía, debido a que nunca supe ni sabré (puesto que no creo en ello) ser tu mejor amigo, la oferta que tenías conmigo, era la de un pretendiente, alguien que de ti estuvo enamorado, que por cierto ya no debes preocuparte por ello...
Así que siendo franco no sé cómo ser contigo ahora, porque definitivamente el trato ya no será el mismo.
Quizá si un día nos encontramos te mire y descubra que todo está bien, pero por ahora, no sé si sea lo mejor vernos y tratar de volver a empezar nuestra amistad, dicen que el tiempo lo resuelve todo, y quizá la solución no sea la que crees o esperas que sea.
Yo sé que es muy cómodo tener a alguien que esté siempre ahí para ti, que te quiera y que te entienda, que no te juzgue y que mejor, que escuche tus logros y los disfrute, y que también esté ahí cuando hay problemas o desilusiones.
Pero sabe que ese no soy yo, ya no tengo las ganas, ni la paciencia para ser lo que quieres que sea, también tengo mis necesidades, y entre ellas está el encontrar una persona que además de ser mi pareja, sea mi amiga, sin tener la necesidad de acudir a alguien más cuando me encuentre en problemas, que exista la confianza y todo eso que seguro te sabes de memoria porque siempre lo decía.
Siendo que no soy quien quieres que sea, y que no eres quien esperé que fueras, sé que pronto encontrarás a ese alguien que sepa ser solo tu amigo, que sólo te quiera como quieres que te quiera, y que no se enamore de ti, que jamás encuentre toda esa belleza que hay en ti (y obvio no hablo de un pedo físico nada más), esa belleza que incluso tu no habías encontrado y que también un día espero que encuentres.
En resumidas cuentas (después de esta pequeña carta respuesta) Creo que ya no soy quien conociste, las cosas han cambiado mucho en mi interior, me siento tranquilo, camino tranquilo, vivo en serenidad.
Gracias por tomarte el tiempo de escribirme, te deseo lo mejor, de verdad espero encuentres la alegría, paz y sobre todo, que pronto encuentres a ese mejor amigo que buscas, pero que lo encuentres en ti. Que al final, solo tú estarás contigo y sólo tú sabrás quererte cómo quieres ser querida.

Ánimo y éxito María.

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