17 jun. 2009

Pensando

Te recomiendo leer mientras escuchas:
(No prejuzgues la música sin apreciar su armonización, y la calidad de los interpretes y por su puesto las letras)



La vida se va tan rápido como para preocuparse por vanalidades, no sé que pasará, no quiero pensar en ello aún, solo estoy pensando en lo bonito que es el día de hoy.
Sale el sol en la mañana, por las tardes llueve, pero mi corazón sigue tan radiante y mi mente tan pensante.

Mañana será el día, el día de despertar y ver el sol mientras llueve, al fin que de ayer a hoy no hay diferencia, sigo sintiendome igual.

Y si alguna duda queda, estoy feliz y agradecido por todo lo que tengo.

10 jun. 2009

El egoista

Te recomiendo escuchar mientras lees:



Creo que soy un egoista,
y al parecer no quiero,
dejar nunca de serlo,
puesto soy aquel avaro
que no te quiere compartir,
aquel hombre aferrado
a tu amor solo tener.

Ese hombre que no sabe,
que no puede, que no quiere,
con alguien tu amor dividir.

Como dejar de ser ese ente,
que solo te quiere para si,
como poder compartirte,
si eres todo para mi

El simple hecho de pensarlo,
me puede llegar a desquiciar.

Aún sabiendo que ese egoista
antes de enojarse contigo,
o rabiar de celo bobo,
antes de algo reprocharte,
sin duda estoy seguro,
que ese tipo inseguro,
egoista y perverso
ese ser que te quiere solo para el
de tristeza moriría
al saber que tu cariño
le pertenece a alguien más










Quizá no es la mejor forma de desahogarme, quizá se presta a malos entendidos, pero a mi me hace sentir más relajado.

Te amo Yazmin

6 jun. 2009

Un nuevo giro en mi vida

Te recomiendo escuchar mientras lees:
No pude subir las demás, maldita máquina de popó!!!!



La Piccola Firenze estaba en llamas, asesinatos, robos, extorciones, no era nada cercano a lo que soñabamos que sería, el empleo más seguro era aquel que estaba apadrinado por algún mafioso, sin duda alguna, no dejaría mis posesiones, bienes y patrimonio a esa gente que aún pagando seguridad, no se tiene la certeza de estar a salvo.

Recibí un telegrama desde alguna parte de México, el mensaje solo decía:

"Estoy a salvo, necesito un par de favores, en cuanto sea prudente, recibirás un telegrama con más indicaciones, lamento haber partido sin avisarle a nadie, los de allá arriba vienen sobre mi, espero lo comprendas. Saludos, JL. D."

Sin tener la menor idea de quién se trataba, no le di importancia al dichoso telegrama y pensé en varias ocasiones que quizá había llegado a mi por error.

Preocupado sin embargo por que hacer para sobrevivir, seguí ingeniandomelas para evadir a esos mafiosos y que no descubrieran el modo en el que me gano la vida, ya que en el instante que lo notasen, se vendrían sobre mi cual buitrez a dejarme en la ruina.

Con lo poco que había por fin recopilado después de los diversos acontecimientos en la Piccola Firenze, estaba dispuesto a dejar todo, para por fin crecer y abrir el tan anhelado ristorante.

Sin pensarlo 2 veces sabía que el ristorante ni siquiera sería en la Piccola Firenze, ni cerca de lo que mis padres me presentaron como hogar.
Listo tenía todo, solo es cuestión de encontrar el lugar perfecto para abrir el ristorante y por fin largarme de este infierno en el que vivo.
Un telegrama más llegó a mi domicilio pero esta vez más sorprendente:

"Estimado Michelangello, en verdad urge tu ayuda, adjunto a este telegrama debe estar una caja, al abrirla verás que están las llaves de la tienda de música, por favor entra a la brevedad, saca todo lo que hay en la caja de ahorros, y si puedes trae algunos instrumentos, vende los demás. Me encuentro en la ciudad de México, nadie sabe de mi estancia, así que se discreto, te espero en la central de autobuses de la ciudad, trae todo lo que puedas, vende lo que no sirva, acá te cuento todo."

Pensandolo muy a profundidad durante aproximadamente 2 segundos, consideré como alternativa a los problemas actuales la propuesta de el albino Giorgio (que después del segundo telegrama sin firma, supe que era él) y efectivamente hice lo solicitado.

Al mirar a mi al rededor pude notar que realmente no tenía nada de valor, más que el viejo automovil, casi "chatarrico" que había comprado hace un par de años, el revolver que alguna vez usó mi padre en el muelle antes de partir a América.
Mi traje, mi sombrero, los muebles y demás se los dejaré al señor Tonny Mortello, claro, solo con una nota, pues no pretendo despedirme de alguien.

Cargué el revolver, pues presentí que algo pasaría llegando a México, salí a la tienda del albino Giorgio, estacione el vehículo por la parte trasera para evitar sospechas, tomé todo lo que pude, y guardé el dinero de su caja, encendí un cigarrillo nervioso, ya teniendo todo en el auto, cerré el establecimiento, salí, abordé el carro, y al avanzar noté que me estaban siguiendo. Aceleré y el carro no se despegaba de mi, tomé el revolver, me orillé, esperando el carro hiciera lo mismo, pero solo siguió su camino, creo que la paranoia me esta volviendo loco.
Avanzé hasta la proxima gasolinera y compré un poco de agua, después de relajarme, orinar, y comer algo, volví a mi camino, tratando de pensar a quien le vendería todas esas cosas, llegué a la frontera, fue fácil vender todo a muy buen precio.

Al subir por fin al autobus, me senté en el último asiento pegado a la ventanilla, se subió un sujeto que se sentó en el lado opuesto al que yo estaba, no dejaba de mirarme, esta vez, traté de no darle la importancia pues seguía con mi paranoía (al menos eso creí), traté de conciliar el sueño, pero la mirada era tan profunda, que no pude dormir ni siquiera un poco, fui a la parte delantera a preguntarle al chofer si podía fumar y no hubo problema, me senté al frente con el, y fumamos un poco, charlamos acerca de cosas triviales, como el mal estado de las carreteras, y demás, siempre claro, sin dejar de echar vistaso a mi equipaje que se encontraba en al fondo del autobus.

Acabé mi cigarrillo y al regresar pude ver que el autobus estaba bastante vacio, solo habiamos 5 pasajeros y el chofer por su puesto, el sujeto, jamás dejo de mirarme, pero ahora no solo me veía a mi, volteaba demasiado a ver el maletín que llevaba con el dinero de Giorgio, paramos a la mañana siguiente en algún pueblo a mitad de camino, y decidí no bajar del autobus, para mi sorpresa el individuo tampoco lo hizo, no quize entrar en crisis, traté de relajarme pero no fue así.

El chofer anunció la partida en un cuarto de hora, ahora más preocupado, no dejaba de ver al sujeto, el cual salió por unos instantes del autobus, al ponerse de pie, y caminar hacia la salida, pude percatarme de que tenía un arma en la parte trasera de su pantalón.
Ahora en verdad aterrado, no sabía que hacer, enfrentarlo, huír, estaba totalmente en shock, lo único que se me ocurrió fue fingir que no lo había notado, y no dejar lejos el revolver en caso de ser necesario, así fue durante los 3 días que duró el viaje, ya cerca de arrivar a mi destino, me sentía mucho más intranquilo, los pasajeros ya habían bajado en diferentes sitios y solo quedabamos él, el chofer y yo.

Volví al frente, tomé otro cigarrillo y pregunté al chofer que si sabía donde bajaría ese sujeto, que sinceramente ya me mantenía intranquilo y dijo que solo abordó, pagó una gran cantidad de dinero y al preguntarle a donde se dirigía, solo dijo que no hiciera preguntas y que guardara el cambio.

Esta vez, descuidé mi equipaje (Excepto el maletín, que siempre traía en la mano) y de reojo pude ver como el sujeto se pasó a mi lugar y tomó una de mis maletas.
Saqué el revolver, y esperando no fallar comencé a disparar, el chofer al ver la acicón frenó bruscamente, y caí en el pasillo, al poder voltear de nuevo vi que el sujeto estaba sangrando de su hombro, y yacía tirado al fondo del autobus, voltee a ver al chofer y le pedí amablemente que siguiera hasta el destino final, le dí otra módica cantidad de dinero y al parecer hizo caso, siguió con la marcha el autobus, fui a ver al ente moribundo, y pregunté que que quería, que quien era, que porque diablos me seguía, si el era el individuo del carro, y solo afirmaba con la cabeza, comenzó a reir, le dije que si creía que era una broma, siguiera riendo en el infierno, porque yo no estaba jugando, disparé en su otro hombro y ahora el chofer no hizo nada más que avanzar sin voltear ni cuestionar, el sujeto solo dijo que no importaba si lo mataba, no diría nada hasta que le disparé una vez más, ahora en los testiculos. Solo gritaba y se retorcia, comenzó a escupir sangre, y me miró a los ojos, me dijo algunas palabras antes de morir, referentes a un asunto con su hermana, sin comprender mucho solo se lamentó y dijo: "No se como Fiore, se pudo enamorar de tí basura".
Todo el calor e ira que tenía en ese instante bajaron y mi rostro se tornó pálido, apunté a su rostro y disparé una vez más, esta vez, no fue con fin de herirlo, si no para que dejara de sufrir su agonía, caminé al frente del autobus, le dije que parara y me ayudara a deshacernos del cuerpo, se orilló en algúna parte del camino, tiramos al sujeto, subimos al autobus, y en lo que el conducía simplemente limpié el desorden y la sangre, tiré mi camisa por la ventanilla y me quedé sentado el resto del viaje pensando en aquella mujer.

Llegando a la ciudad de México, el albino Giorgio ya me esperaba desde un par de horas atrás, no comenté nada de lo sucedido, avanzamos hacia su coche volteé y vi al conductor, que solo sonrió, guiñó el ojo y se despidió elevando la mano.
Llegamos a una pequeña vecindad en el centro de la ciudad, comimos, me bañé, le entregué su dinero y por fin fui a dormir.

Al despertar al otro día, tomé un poco de café, salí a conocer el barrio, noté que a diferencia de la Piccola Firenze todos estaban en paz, o al menos eso parecía.

El poema más corto del mundo

TE AMO YAZMIN!!!!!




(Y no estoy pedo)