13 feb. 2011

Reacciones en cadena

Las cosas funcionan realmente bien hasta que intervienen factores que están fuera de tus manos, las acciones que hacemos desencadenan una serie de reacciones sorprendentes.
Hablaré de un caso específico como ejemplo:

Hace unos días, algunas personas (no es mi caso) experimentaron ciertos problemas con la empresa de telefonía TELCEL, no sé bien cual fue el problema, ni de que magnitud fue, pero dicha compañía decidió abonar(no sé si a todos sus usuarios) 40 pesotes de tiempo aire.

Suena bien, ¿No?.

Ese mismo día caminando por las calles de la obrera, recibí aquel mensaje con mi bonificación jugosa de 40 pesotes, que realmente no los necesitaba, porque casi no ocupo el teléfono móvil y cuando tengo saldo solo lo uso para fines indispensables.
Pero esta vez como era "dinero gratis", opté por mandar mensajes desmedidos estilo messenger, sin la preocupación del costo del servicio. Digo, algún día se acabarían mis 40 pesos gratis y la vida sería la misma de siempre.

Pero; volviendo a la caminata; entre mis reflexiones cotidianas en las calles de la ciudad, apareció un pensamiento en mi mente, que en ese momento no le dí importancia, pero me recordó a alguien que si es importante, así que opte por "bautizar" mis mensajes gratis con dicha persona, saludando a ver como iban las cosas por allá.

No iban del todo bien, pero me dió gusto saber que mi(s) mensaje(s) sirvieron de ánimo y comfort. Una vez más apareció aquel primer pensamiento(y resumiendo), que me recordó a aquella persona con la que decidí estrenar mi saldo gratis, pero esta vez le presté más atención a aquel pensamiento. No lo podía creer, en verdad aún no lo creo, es como si pusieras un rompecabezas de 200000 piezas y llevaras 2 años tratando de resolverlo, sin saber aún que figura está formandose, pero poco a poco, las piezas van encontrando lugar, encajando una a una y reconozco, que tiempo previo a resolver el acertijo, ya tenía una idea de la figura final, pero siempre me hice wey hasta resolverlo (no sabía que pasaría en esos días).

Total, que ya armado el rompecabezas, vaya sorpresa que me llevé, vueltas y vueltas y vueltas x infinito más uno, comenzó a dar mi cabeza, analizando, que tan bueno o malo sería el resultado de ese pensamiento.

La paciencia (la menor de mis virtudes) fue la primera en traicionarme, ya que cuando era un "rompecabezas" a medio resolver, no había problema alguno, pero en cuanto la última pieza encajó, se desató otra reacción en cadena en mi mente, una más complicada de explicar, pues aún no la comprendo ya que sigue desencadenando más y más reacciones. El punto es que mi impaciencia comenzó a presionarme o bien a insinuarme externar mi pensamiento, que me recordó a aquella persona con la que decidí estrenar mi saldo gratis, debido al error de TELCEL, con dicha persona, debido a la gran confianza, respeto, amor y admiración que le tengo.
Se presenta otro dilema, como compartirle algo a alguien, si esa persona tiene que ver en el dilema anterior, digo, no es lo mismo que confiarle a alguien que te acabas de chingar unas papas en el oxxo, bueno, no para mí, hay cosas que son más fáciles de expresar.

En realidad no es algo difícil de expresar, ni algo que me avergüenze, ni nada de eso, es solo que, hay personas con las que uno debe ser cautelozo, o bien preciso para decir las cosas, no sé, supongo que es algo que podría contarle a un completo extraño, pero no a la persona que recordé, al ir pensando en las calles de la colonia obrera y que decidí mensajear con el saldo gratis de TELCEL, debido a un error que desconozco. Así que aprovechando el "infinito"(porque en verdad me lo pareció) saldo que TELCEL me regaló, mandé otro sms, ligado al mismo pensamiento que me abordó en la calle, un par de días antes, pero ahora con mayor intensidad, similar a la sensación de hambre en incremento, hasta que uno dice ¡YAAAAAAAAAA QUIERO COMER! y comes.

El primer intento falló, pues no supe jamás como describir con palabras aquel pensamiento, traté, en verdad lo hice, pero jamás supe como, siguió mi día y de camino a la obrera (creo que la obrera es el verdadero problema) estalló de nuevo ese impulso (y no era el de comer), mandé otro sms (que al parecer ya iba a hablar de eso, pero me hice bolas).

El mensaje era específico, más detallado y en resumen hablaba francamente de aquel pensamiento que hasta ahora me tiene pensando (que complejo es esto).
A partir de dicho mensaje, y las respuestas al mensaje, y las conversaciones posteriores al mensaje, mi cabeza está liada, confundida, a punto de estallar, el misterio me tiene de los huevos (esa frase es la onda), no sé que hacer, o decir, sin sacar a relucir el tema, creo que las cosas han cambiado a partir de ese mensaje, no sé, aún no lo sé, lo único que sé hasta ahorita es que TELCEL me la aplicó regalandome 40 pesos que no le pedí.

Y que quizá, y espero sea una exageración de mi paranóica mente, con miedo a las situaciones ajenas a mí, no cambien las cosas a como las conocía y todo deje de ser tan mágico y especial, como hasta ese día que caminaba por la obrera y telcel decidió regalarme saldo que no le pedí.

2 comentarios:

adibizkit dijo...

Jajaja no manches a mi todavía no se me acaban mis 40 pesitos gratis XD

lo bueno fue que no los use de esa forma, aunque curiosamente estuve tentado a hacer algo parecido, aún cuando tengo el otro teléfono XD, creo que es un complot de Telcel

Microbial dijo...

Malditos bastardos