9 mar. 2010

Ya será en otra ocasión

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De camino hacia la escuela, recuerda con misterio y profundidad que tiene algo que decirle, da un último trago de saliva y cierra rápidamente los ojos...

-"Ha llegado el momento, sé que esperé demasiado a podértelo decir."
Busca en los bolsillos de su pantalón y encuentra goma de mascar en el bolsillo derecho, está más que sucumbido por el nerviosismo el cual se refleja en el temblar de sus manos.
-"Bien, me gustaría dec... jeje ehm deci... decirte algo que es más que claro, sí, claro, ehmmm, digo, nunca lo dije antes porque de antemano conozco tu situación y pues... No dudo que seas muy feliz y bueno, sé que sería una pérdida de tiempo..."

Después de un casi imperceptible instante, rascó desesperado su mejilla y cual si el mismo se estuviera interrumpiendo continúo:

-"...Digo; no es que tu seas una pérdida de tiempo, no vayas a pensar mal, por el contrario, disfruto mucho tu compañía, de eso vengo a hablar justamente, pero bueno el punto es (Su rostro se enrojeció):

¡Qué... TE QUIERO!

¡Qué me agradas mucho! y que... (Esta vez titubeó y por un segundo su voz perdió animosidad)

Después de un gran silencio por primera vez se escucha en la conversación la voz de la dichosa fémina a la cual le rinde tanto cariño.

-"Lo sé, siempre lo supe; además; jeje, jamás has sabido ser discreto, es algo gracioso y..."

Atónito interrumpe súbitamente.

-"¡No tienes porque burlarte de mí!, lo vez, no sé ni a que vine."

La bella joven soltó una ligera carcajada y en un gesto tierno pero algo sarcástico replicó:

-"¡Cálmate! Te estoy haciendo un cumplido y ¡No seas mal educado, déjame terminar!"

Se oyó un suspiro inquietante, ese suspiro; pensó aquel hombre; que precede a una mala noticia...

-"Y no pongas esa carota, que todavía ni te digo algo y ya tienes esa cara de decepcionado y bueno ya, a lo que voy es... (Suspirando de nuevo)...Que también me agradas, y por su puesto que te quiero, pero conocemos la razón que nos impide querernos..."

Ella tomó sus manos, besó su mejilla y justo cuando sus finos labios tocaron su mejilla, abrió los ojos, soltó una risita nerviosa y se dijo a sí mismo:
-"Ay valedor, mejor se lo dices mañana, hoy no hay que echarlo todo a perder."

Dio media vuelta para llevarse la sorpresa de que ella estaba allí, tan galante como siempre, suspiró recordando lo antes ocurrido en su fantasiosa mente; se sonrojó; Y al pasar frente a ella le saludó.
-"¿Cómo estás?, ¿Cómo te va?”
-"Bien gracias, ¿Y a ti?"
-"Bien también, gracias, aquí soñando despierto..."
-"¿Y ahora que sueñas?"
-"Nada Nada, algún día te contaré."
-"No, ya dime ándale".
-"Nada de eso, ¡Ya será en otra ocasión!..."

Y así tan amigos como siempre, entraron a su clase fingiendo, él como que no siente nada por ella, y ella como que no lo sabe aún.



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Y así se pasa un fin de semana en Ixtapan de la sal pensando y patinando con los cuates

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