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No pude subir las demás, maldita máquina de popó!!!!
La Piccola Firenze estaba en llamas, asesinatos, robos, extorciones, no era nada cercano a lo que soñabamos que sería, el empleo más seguro era aquel que estaba apadrinado por algún mafioso, sin duda alguna, no dejaría mis posesiones, bienes y patrimonio a esa gente que aún pagando seguridad, no se tiene la certeza de estar a salvo.
Recibí un telegrama desde alguna parte de México, el mensaje solo decía:
"Estoy a salvo, necesito un par de favores, en cuanto sea prudente, recibirás un telegrama con más indicaciones, lamento haber partido sin avisarle a nadie, los de allá arriba vienen sobre mi, espero lo comprendas. Saludos, JL. D."
Sin tener la menor idea de quién se trataba, no le di importancia al dichoso telegrama y pensé en varias ocasiones que quizá había llegado a mi por error.
Preocupado sin embargo por que hacer para sobrevivir, seguí ingeniandomelas para evadir a esos mafiosos y que no descubrieran el modo en el que me gano la vida, ya que en el instante que lo notasen, se vendrían sobre mi cual buitrez a dejarme en la ruina.
Con lo poco que había por fin recopilado después de los diversos acontecimientos en la Piccola Firenze, estaba dispuesto a dejar todo, para por fin crecer y abrir el tan anhelado ristorante.
Sin pensarlo 2 veces sabía que el ristorante ni siquiera sería en la Piccola Firenze, ni cerca de lo que mis padres me presentaron como hogar.
Listo tenía todo, solo es cuestión de encontrar el lugar perfecto para abrir el ristorante y por fin largarme de este infierno en el que vivo.
Un telegrama más llegó a mi domicilio pero esta vez más sorprendente:
"Estimado Michelangello, en verdad urge tu ayuda, adjunto a este telegrama debe estar una caja, al abrirla verás que están las llaves de la tienda de música, por favor entra a la brevedad, saca todo lo que hay en la caja de ahorros, y si puedes trae algunos instrumentos, vende los demás. Me encuentro en la ciudad de México, nadie sabe de mi estancia, así que se discreto, te espero en la central de autobuses de la ciudad, trae todo lo que puedas, vende lo que no sirva, acá te cuento todo."
Pensandolo muy a profundidad durante aproximadamente 2 segundos, consideré como alternativa a los problemas actuales la propuesta de el albino Giorgio (que después del segundo telegrama sin firma, supe que era él) y efectivamente hice lo solicitado.
Al mirar a mi al rededor pude notar que realmente no tenía nada de valor, más que el viejo automovil, casi "chatarrico" que había comprado hace un par de años, el revolver que alguna vez usó mi padre en el muelle antes de partir a América.
Mi traje, mi sombrero, los muebles y demás se los dejaré al señor Tonny Mortello, claro, solo con una nota, pues no pretendo despedirme de alguien.
Cargué el revolver, pues presentí que algo pasaría llegando a México, salí a la tienda del albino Giorgio, estacione el vehículo por la parte trasera para evitar sospechas, tomé todo lo que pude, y guardé el dinero de su caja, encendí un cigarrillo nervioso, ya teniendo todo en el auto, cerré el establecimiento, salí, abordé el carro, y al avanzar noté que me estaban siguiendo. Aceleré y el carro no se despegaba de mi, tomé el revolver, me orillé, esperando el carro hiciera lo mismo, pero solo siguió su camino, creo que la paranoia me esta volviendo loco.
Avanzé hasta la proxima gasolinera y compré un poco de agua, después de relajarme, orinar, y comer algo, volví a mi camino, tratando de pensar a quien le vendería todas esas cosas, llegué a la frontera, fue fácil vender todo a muy buen precio.
Al subir por fin al autobus, me senté en el último asiento pegado a la ventanilla, se subió un sujeto que se sentó en el lado opuesto al que yo estaba, no dejaba de mirarme, esta vez, traté de no darle la importancia pues seguía con mi paranoía (al menos eso creí), traté de conciliar el sueño, pero la mirada era tan profunda, que no pude dormir ni siquiera un poco, fui a la parte delantera a preguntarle al chofer si podía fumar y no hubo problema, me senté al frente con el, y fumamos un poco, charlamos acerca de cosas triviales, como el mal estado de las carreteras, y demás, siempre claro, sin dejar de echar vistaso a mi equipaje que se encontraba en al fondo del autobus.
Acabé mi cigarrillo y al regresar pude ver que el autobus estaba bastante vacio, solo habiamos 5 pasajeros y el chofer por su puesto, el sujeto, jamás dejo de mirarme, pero ahora no solo me veía a mi, volteaba demasiado a ver el maletín que llevaba con el dinero de Giorgio, paramos a la mañana siguiente en algún pueblo a mitad de camino, y decidí no bajar del autobus, para mi sorpresa el individuo tampoco lo hizo, no quize entrar en crisis, traté de relajarme pero no fue así.
El chofer anunció la partida en un cuarto de hora, ahora más preocupado, no dejaba de ver al sujeto, el cual salió por unos instantes del autobus, al ponerse de pie, y caminar hacia la salida, pude percatarme de que tenía un arma en la parte trasera de su pantalón.
Ahora en verdad aterrado, no sabía que hacer, enfrentarlo, huír, estaba totalmente en shock, lo único que se me ocurrió fue fingir que no lo había notado, y no dejar lejos el revolver en caso de ser necesario, así fue durante los 3 días que duró el viaje, ya cerca de arrivar a mi destino, me sentía mucho más intranquilo, los pasajeros ya habían bajado en diferentes sitios y solo quedabamos él, el chofer y yo.
Volví al frente, tomé otro cigarrillo y pregunté al chofer que si sabía donde bajaría ese sujeto, que sinceramente ya me mantenía intranquilo y dijo que solo abordó, pagó una gran cantidad de dinero y al preguntarle a donde se dirigía, solo dijo que no hiciera preguntas y que guardara el cambio.
Esta vez, descuidé mi equipaje (Excepto el maletín, que siempre traía en la mano) y de reojo pude ver como el sujeto se pasó a mi lugar y tomó una de mis maletas.
Saqué el revolver, y esperando no fallar comencé a disparar, el chofer al ver la acicón frenó bruscamente, y caí en el pasillo, al poder voltear de nuevo vi que el sujeto estaba sangrando de su hombro, y yacía tirado al fondo del autobus, voltee a ver al chofer y le pedí amablemente que siguiera hasta el destino final, le dí otra módica cantidad de dinero y al parecer hizo caso, siguió con la marcha el autobus, fui a ver al ente moribundo, y pregunté que que quería, que quien era, que porque diablos me seguía, si el era el individuo del carro, y solo afirmaba con la cabeza, comenzó a reir, le dije que si creía que era una broma, siguiera riendo en el infierno, porque yo no estaba jugando, disparé en su otro hombro y ahora el chofer no hizo nada más que avanzar sin voltear ni cuestionar, el sujeto solo dijo que no importaba si lo mataba, no diría nada hasta que le disparé una vez más, ahora en los testiculos. Solo gritaba y se retorcia, comenzó a escupir sangre, y me miró a los ojos, me dijo algunas palabras antes de morir, referentes a un asunto con su hermana, sin comprender mucho solo se lamentó y dijo: "No se como Fiore, se pudo enamorar de tí basura".
Todo el calor e ira que tenía en ese instante bajaron y mi rostro se tornó pálido, apunté a su rostro y disparé una vez más, esta vez, no fue con fin de herirlo, si no para que dejara de sufrir su agonía, caminé al frente del autobus, le dije que parara y me ayudara a deshacernos del cuerpo, se orilló en algúna parte del camino, tiramos al sujeto, subimos al autobus, y en lo que el conducía simplemente limpié el desorden y la sangre, tiré mi camisa por la ventanilla y me quedé sentado el resto del viaje pensando en aquella mujer.
Llegando a la ciudad de México, el albino Giorgio ya me esperaba desde un par de horas atrás, no comenté nada de lo sucedido, avanzamos hacia su coche volteé y vi al conductor, que solo sonrió, guiñó el ojo y se despidió elevando la mano.
Llegamos a una pequeña vecindad en el centro de la ciudad, comimos, me bañé, le entregué su dinero y por fin fui a dormir.
Al despertar al otro día, tomé un poco de café, salí a conocer el barrio, noté que a diferencia de la Piccola Firenze todos estaban en paz, o al menos eso parecía.
Se bienvenido a este pequeño espacio donde con gusto puedes hurgar en lo mäs profundo de mi pensar
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6 jun 2009
13 abr 2009
Motel Amori Leggeri
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La paz duró muy poco en la Piccola Firenze, lejos de estar en paz con la ausencia de "Renatto el Guapo" el barrio italiano está en pleno caos, la gente ahora más atemorizada que nunca, sin la dichosa protección obligatoria de Renatto, ahora las mafias japonesa y rusa hacen y deshacen a su gusto, el salón Corzzollio se encuentra cerrado a partir de la extraña desaparición de Renatto pues allí fue el último sitio donde se le vió, sin contar que era de los máximos contribuyentes para su manutención.
En tan solo una semana la tienda del albino Giorgio ha sufrido varios ataques nocturnos, a tal grado que permanece cerrado todo el tiempo y nadie sabe nada de él. Todos los establecimientos cierran antes del anochecer, y la magia de la Piccola Firenze se está perdiendo poco a poco, excepto en esa esquina de la avenida 23 con la gran avenida ya a las afueras del barrio, donde solo la vida es nocturna, todo es glamour y los solteros, casados, divorciados, mafiosos, ricos, pobres y cualquier hombre solitario se va a divertir, el famoso "Motel Amori Leggeri"(Amor de un Rato).
Con mujeres de todas las nacionalidades, y muy bien dotadas cabe aclarar, no hay día en el que deje de haber personas en el motel, sin importar el clima, y al parecer sin importar también lo que sucediera en la Piccola Firenze, siempre habia actividad en el Motel. Una mujer llamaba la atención de todos pues a pesar de ser la más bella, nadie se le acercaba, pues corrían rumores acerca de ella, vagos todos, pero siempre presentes (e incompletos) se decían tantas cosas que a ciencia cierta, nadie sabía porqué, pero todos sabían que "la messicana" era de temer.
De su origen se sabe poco como el de la mayoría de los que habitaban en la Piccola Firenze, es por ello que el lugar conservaba siempre un toque de magia y misterio. Desde que se colonizó el barrio ella ya se encontraba aquí, sin domicilio alguno y siempre bien vestida, la messicana rondaba todas las noches hasta conseguir lo que deseaba, algunas personas cuentan que se su nombre es Estefanía Mateos pero a fin de cuentas solo era otro más de los rumores.
La messicana no solo era famosa por la ausencia de clientes, si no por el tatuaje que tenía a la altura de su omoplato derecho con la figura de un craneo y una cicatriz tapando lo que alguna vez fue un nombre (al menos eso parece) y por esa hermosa sonrisa, que cual si fuera medusa, se dice entre tanta leyenda que aquel capaz de ver su sonrisa, esta a su merced, y no se vuelve a saber de él, pero en realidad jamás se supo de alguna persona que hubiera desaparecido, quizá por lo mismo que es tanto el miedo que nadie se le acerca siquiera para preguntar acerca de su servicios.
Se sospechaba también que ella es la dueña misma del motel y que se dedica a prostituir a todas las mujeres que llegan buscando trabajo a la Piccola Firenze o bien algunas más jovenes que son vendidas por americanos que son mucamas y al cumpir la mayoría de edad son enviadas fuera del motel a ganarse la vida con sus cuerpos.
Poco sabía de ese lugar hasta hace no mucho, que se escuchó la puerta de mi casa golpear, afuera se hayaba una una jovencita de aproximadamente unos 13 años de edad, bastante desorientada y en andrajos, sin pensarlo la pasé a mi domicilio y le pedí que se calmara, le pregunté que si estaba bien y asintió con la cabeza, le ofrecí agua y una vez más movio su cabeza afirmando, pregunté su nombre y no respondió. Cinco vasos después por fin más relajada, puse un poco de pasta en la mesa y sin titubear la devoró cual si no hubiera comido en un par de días o más.
No sabía ni que hacer con esa niña, si con problemas podía vivir yo solo en esa pocilga, ahora bien, si alguien la veía conmigo, sin duda alguna no faltaría algún curioso que le dijera a otro curioso y no tenía la frialdad necesaria para regresarla al motel o dejarla en la calle a su suerte, menos con la situación actual de la Piccola Firenze. le mostré donde estaba el baño y le dije que no saliera de la casa, en verdad necesitaba fumar un cigarrillo, salí a dar la vuelta por el barrio, para ver si algo sucedía allá fuera, para mi sorpresa nadie buscaba a esa niña, ni siquiera había actividad, claro, después de tantos asesinatos y atentados ya nadie se atrevía a salir de sus casas más que por lo indispensable para medio vivir.
Recorrí toda la 23 una y otra vez, consumiendo uno a otro mis tabacos, hasta que por fin decidí ir al motel, después de ser recibido por todas esas mujersuelas, entré al lugar, en malas condiciones y sin alguien atendiendo en el lugar y con toda la estupidez del mundo a mi favor solo decidí entrar para encontrar algo que no sabia buscar, pues ni siquiera tenía la menor idea de que era eso que en el fondo sabía no desearía encontrar.
Recorrí la planta baja sin ver más que parejas entrando al motel, caras conocidas, unas avergonzadas otras tantas solo me sonreian, pero con toda la indiferencia que me caracteriza, solo seguí mi camino hacia el segundo piso, para mi sorpresa el segundo piso no era fácil de accesar, dos individuos de gran estatura y musculatura bloqueaban el paso a las escaleras, mi curiosidad incrementó y más que querer subir para saber más de la niña, mi deseo era meramente infantil, quería subir para saciar mi curiosidad y morbosamente anhelaba encontrar algo turbio o sucio para quizá quitarle un poco lo patético a mi aburrida vida.
Entre todas las acciones que pude haber elegido para subir a conocer el misterio del Amori Leggeri, a mi mente solo venían las más estúpidas, como golpear sigilozamente la nuca a uno de esos gorilas, o bien simplemente subir corriendo por esas escaleras, conforme mi curiosidad aumentaba, mis ideas se reducian y al parecer tambien mi inteligencia.
Me senté en el corredor principal pensando que hacer, hasta que la idea más "coherente" llegó a mi mente, salí del lugar llamé a la primer chica que se apareció frente a mi y le dije que le daría mucho dinero si me llevaba a la planta alta (cosa que era un poco falsa pues no traía más que una caja de cigarrillos casi vacia y las llaves de mi casa.) Solo se quedó observandome, me dijo que no podía ayudarme ella pero sabía quien si lo haría, se dió la vuelta, tomé un cigarrillo más, pensando en que cosas extrañas encontraría allá arriba. Se acercó a mi una hermosa mujer cubierta con un al parecer costozo abrigo de visón, el cual cubría su cuello, parte de su espalda y caía por ambos brazos, tomó mi mano y me vió directo a los ojos, su mirada era tan profunda y penetrante que solo me dejé llevar por ella hacia adentro del motel, antes de entrar, se acercó a mi, rodeó mi cuello con ese trozo de piel, me jaló con fuerza hasta poner mi cuerpo frente al suyo, me abrazó de un modo tan sensual, mientras recorría mi cuerpo, hasta llegar a mis testiculos, los cuales apretó con mucha fuerza, besó mi mejilla y los dos sujetos de las escaleras ya estaban detrás de mi revisandome, al ver que no tenía más que cigarros y mis llaves me soltaron, la mujer dió la vuelta y hasta ese momento supe quien era, ese tatuaje en su espalda era inconfundible, tal como la gente lo describia, ese craneo y un nombre casi invisible abajo la cicatriz.
La messicana solo me observaba y les dijo a los sujetos que se fueran, que nos dejara solos, fingiendo serenidad solo saqué un cigarrillo y lo encendí, me tomó una más vez de la mano y me llevó con ella hacia esas misteriosas escaleras, me dijo que si estaba interesado en comprar, no entendí nada de eso, pero asentí con la cabeza y mirandola con bastante seguridad, aún cautivo de su mirada, seguí el camino, subimos las escaleras, y llegamos a un acensor, un señor de corta estatura y vestido de traje abrió el acensor, curioso pues solo tenía 2 botones, uno para subir y otro para bajar, lo que indicaba que iba para un solo lugar, minutos más tarde se abrió en una especie de bodega sin cuartos, es decir, todo el ancho y largo del hotel, al abrirse el acensor nos recibió un fétido aroma y gritos y lamentos se oían por todo ese lugar resonando por el eco que dicho espacio generaba, me preguntó de que edad la buscaba y solo me quedé mirandola directo a los ojos, un tanto impaciente su hermosa sonrisa se comenzó a borrar y preguntó que si era la primera vez que iba a realizar una compra, asentí con la cabeza y me guió por la bodega, había toda clase de mujeres, desde niñas hasta ancianas, todas atadas de pies y manos y escasas de algún ropaje que las cubriera, mi morbo ahora era terror, encendí otro cigarrillo y le dije que no era lo que buscaba, que mis intereses eran otros, ahora con toda la seriedad del mundo volteo a verme y comprendí que estaba en serios problemas, ella siguió caminando hacia el fondo del almacen y alcanzé a ver una escopeta recargada en la pared, dí media vuelta y caminé de regreso al ascensor esperando que sucediese lo peor, justo antes de llegar al ascensor pude ver una puerta entreabierta, corrí prontamente a ella y llegué a unas escaleras de servicio que indicaban las direcciones, (hacia abajo el piso 12, hacia arriba el piso 14), bajé sigilozamente y al salir pude ver el area vacía seguí bajando las escaleras hasta llegar justo a un costado del elevador que abordamos para subir, era prácticamente imposible salir sin ser visto de ese pequeño pasillo, así que regresé al segundo piso para bajar por las escaleras principales, al bajar, noté que ya no estaban los dos sujetos en las escaleras, así que solo corrí, salí a prisa del motel, caminé por la acera y llegué por fin a mi casa, un tanto asqueado, y sorprendido por lo que había visto, no había notado que la pequeña joven ya no estaba, mi ventana estaba abierta, revisé mis cosas de valor y sorprendentemente no faltaba nada, excepto una camisa que estaba sobre mi cama, algo más era raro, todo estaba en orden, la joven había acomodado todo, cual si viviera una ama de casa conmigo, años después me encontraría con esa joven, fue a mi casa, bien vestida, hablando perfectamente italiano, me dió las gracias por todo, la invité a pasar a casa, sacó de su bolso una vieja camisa me dio una vez más las gracias y por fin supe que había sucedido esa noche de invierno de 1937 cuando una niña de nombre Mukantara había tocado a mi puerta.
La paz duró muy poco en la Piccola Firenze, lejos de estar en paz con la ausencia de "Renatto el Guapo" el barrio italiano está en pleno caos, la gente ahora más atemorizada que nunca, sin la dichosa protección obligatoria de Renatto, ahora las mafias japonesa y rusa hacen y deshacen a su gusto, el salón Corzzollio se encuentra cerrado a partir de la extraña desaparición de Renatto pues allí fue el último sitio donde se le vió, sin contar que era de los máximos contribuyentes para su manutención.
En tan solo una semana la tienda del albino Giorgio ha sufrido varios ataques nocturnos, a tal grado que permanece cerrado todo el tiempo y nadie sabe nada de él. Todos los establecimientos cierran antes del anochecer, y la magia de la Piccola Firenze se está perdiendo poco a poco, excepto en esa esquina de la avenida 23 con la gran avenida ya a las afueras del barrio, donde solo la vida es nocturna, todo es glamour y los solteros, casados, divorciados, mafiosos, ricos, pobres y cualquier hombre solitario se va a divertir, el famoso "Motel Amori Leggeri"(Amor de un Rato).
Con mujeres de todas las nacionalidades, y muy bien dotadas cabe aclarar, no hay día en el que deje de haber personas en el motel, sin importar el clima, y al parecer sin importar también lo que sucediera en la Piccola Firenze, siempre habia actividad en el Motel. Una mujer llamaba la atención de todos pues a pesar de ser la más bella, nadie se le acercaba, pues corrían rumores acerca de ella, vagos todos, pero siempre presentes (e incompletos) se decían tantas cosas que a ciencia cierta, nadie sabía porqué, pero todos sabían que "la messicana" era de temer.
De su origen se sabe poco como el de la mayoría de los que habitaban en la Piccola Firenze, es por ello que el lugar conservaba siempre un toque de magia y misterio. Desde que se colonizó el barrio ella ya se encontraba aquí, sin domicilio alguno y siempre bien vestida, la messicana rondaba todas las noches hasta conseguir lo que deseaba, algunas personas cuentan que se su nombre es Estefanía Mateos pero a fin de cuentas solo era otro más de los rumores.
La messicana no solo era famosa por la ausencia de clientes, si no por el tatuaje que tenía a la altura de su omoplato derecho con la figura de un craneo y una cicatriz tapando lo que alguna vez fue un nombre (al menos eso parece) y por esa hermosa sonrisa, que cual si fuera medusa, se dice entre tanta leyenda que aquel capaz de ver su sonrisa, esta a su merced, y no se vuelve a saber de él, pero en realidad jamás se supo de alguna persona que hubiera desaparecido, quizá por lo mismo que es tanto el miedo que nadie se le acerca siquiera para preguntar acerca de su servicios.
Se sospechaba también que ella es la dueña misma del motel y que se dedica a prostituir a todas las mujeres que llegan buscando trabajo a la Piccola Firenze o bien algunas más jovenes que son vendidas por americanos que son mucamas y al cumpir la mayoría de edad son enviadas fuera del motel a ganarse la vida con sus cuerpos.
Poco sabía de ese lugar hasta hace no mucho, que se escuchó la puerta de mi casa golpear, afuera se hayaba una una jovencita de aproximadamente unos 13 años de edad, bastante desorientada y en andrajos, sin pensarlo la pasé a mi domicilio y le pedí que se calmara, le pregunté que si estaba bien y asintió con la cabeza, le ofrecí agua y una vez más movio su cabeza afirmando, pregunté su nombre y no respondió. Cinco vasos después por fin más relajada, puse un poco de pasta en la mesa y sin titubear la devoró cual si no hubiera comido en un par de días o más.
No sabía ni que hacer con esa niña, si con problemas podía vivir yo solo en esa pocilga, ahora bien, si alguien la veía conmigo, sin duda alguna no faltaría algún curioso que le dijera a otro curioso y no tenía la frialdad necesaria para regresarla al motel o dejarla en la calle a su suerte, menos con la situación actual de la Piccola Firenze. le mostré donde estaba el baño y le dije que no saliera de la casa, en verdad necesitaba fumar un cigarrillo, salí a dar la vuelta por el barrio, para ver si algo sucedía allá fuera, para mi sorpresa nadie buscaba a esa niña, ni siquiera había actividad, claro, después de tantos asesinatos y atentados ya nadie se atrevía a salir de sus casas más que por lo indispensable para medio vivir.
Recorrí toda la 23 una y otra vez, consumiendo uno a otro mis tabacos, hasta que por fin decidí ir al motel, después de ser recibido por todas esas mujersuelas, entré al lugar, en malas condiciones y sin alguien atendiendo en el lugar y con toda la estupidez del mundo a mi favor solo decidí entrar para encontrar algo que no sabia buscar, pues ni siquiera tenía la menor idea de que era eso que en el fondo sabía no desearía encontrar.
Recorrí la planta baja sin ver más que parejas entrando al motel, caras conocidas, unas avergonzadas otras tantas solo me sonreian, pero con toda la indiferencia que me caracteriza, solo seguí mi camino hacia el segundo piso, para mi sorpresa el segundo piso no era fácil de accesar, dos individuos de gran estatura y musculatura bloqueaban el paso a las escaleras, mi curiosidad incrementó y más que querer subir para saber más de la niña, mi deseo era meramente infantil, quería subir para saciar mi curiosidad y morbosamente anhelaba encontrar algo turbio o sucio para quizá quitarle un poco lo patético a mi aburrida vida.
Entre todas las acciones que pude haber elegido para subir a conocer el misterio del Amori Leggeri, a mi mente solo venían las más estúpidas, como golpear sigilozamente la nuca a uno de esos gorilas, o bien simplemente subir corriendo por esas escaleras, conforme mi curiosidad aumentaba, mis ideas se reducian y al parecer tambien mi inteligencia.
Me senté en el corredor principal pensando que hacer, hasta que la idea más "coherente" llegó a mi mente, salí del lugar llamé a la primer chica que se apareció frente a mi y le dije que le daría mucho dinero si me llevaba a la planta alta (cosa que era un poco falsa pues no traía más que una caja de cigarrillos casi vacia y las llaves de mi casa.) Solo se quedó observandome, me dijo que no podía ayudarme ella pero sabía quien si lo haría, se dió la vuelta, tomé un cigarrillo más, pensando en que cosas extrañas encontraría allá arriba. Se acercó a mi una hermosa mujer cubierta con un al parecer costozo abrigo de visón, el cual cubría su cuello, parte de su espalda y caía por ambos brazos, tomó mi mano y me vió directo a los ojos, su mirada era tan profunda y penetrante que solo me dejé llevar por ella hacia adentro del motel, antes de entrar, se acercó a mi, rodeó mi cuello con ese trozo de piel, me jaló con fuerza hasta poner mi cuerpo frente al suyo, me abrazó de un modo tan sensual, mientras recorría mi cuerpo, hasta llegar a mis testiculos, los cuales apretó con mucha fuerza, besó mi mejilla y los dos sujetos de las escaleras ya estaban detrás de mi revisandome, al ver que no tenía más que cigarros y mis llaves me soltaron, la mujer dió la vuelta y hasta ese momento supe quien era, ese tatuaje en su espalda era inconfundible, tal como la gente lo describia, ese craneo y un nombre casi invisible abajo la cicatriz.
La messicana solo me observaba y les dijo a los sujetos que se fueran, que nos dejara solos, fingiendo serenidad solo saqué un cigarrillo y lo encendí, me tomó una más vez de la mano y me llevó con ella hacia esas misteriosas escaleras, me dijo que si estaba interesado en comprar, no entendí nada de eso, pero asentí con la cabeza y mirandola con bastante seguridad, aún cautivo de su mirada, seguí el camino, subimos las escaleras, y llegamos a un acensor, un señor de corta estatura y vestido de traje abrió el acensor, curioso pues solo tenía 2 botones, uno para subir y otro para bajar, lo que indicaba que iba para un solo lugar, minutos más tarde se abrió en una especie de bodega sin cuartos, es decir, todo el ancho y largo del hotel, al abrirse el acensor nos recibió un fétido aroma y gritos y lamentos se oían por todo ese lugar resonando por el eco que dicho espacio generaba, me preguntó de que edad la buscaba y solo me quedé mirandola directo a los ojos, un tanto impaciente su hermosa sonrisa se comenzó a borrar y preguntó que si era la primera vez que iba a realizar una compra, asentí con la cabeza y me guió por la bodega, había toda clase de mujeres, desde niñas hasta ancianas, todas atadas de pies y manos y escasas de algún ropaje que las cubriera, mi morbo ahora era terror, encendí otro cigarrillo y le dije que no era lo que buscaba, que mis intereses eran otros, ahora con toda la seriedad del mundo volteo a verme y comprendí que estaba en serios problemas, ella siguió caminando hacia el fondo del almacen y alcanzé a ver una escopeta recargada en la pared, dí media vuelta y caminé de regreso al ascensor esperando que sucediese lo peor, justo antes de llegar al ascensor pude ver una puerta entreabierta, corrí prontamente a ella y llegué a unas escaleras de servicio que indicaban las direcciones, (hacia abajo el piso 12, hacia arriba el piso 14), bajé sigilozamente y al salir pude ver el area vacía seguí bajando las escaleras hasta llegar justo a un costado del elevador que abordamos para subir, era prácticamente imposible salir sin ser visto de ese pequeño pasillo, así que regresé al segundo piso para bajar por las escaleras principales, al bajar, noté que ya no estaban los dos sujetos en las escaleras, así que solo corrí, salí a prisa del motel, caminé por la acera y llegué por fin a mi casa, un tanto asqueado, y sorprendido por lo que había visto, no había notado que la pequeña joven ya no estaba, mi ventana estaba abierta, revisé mis cosas de valor y sorprendentemente no faltaba nada, excepto una camisa que estaba sobre mi cama, algo más era raro, todo estaba en orden, la joven había acomodado todo, cual si viviera una ama de casa conmigo, años después me encontraría con esa joven, fue a mi casa, bien vestida, hablando perfectamente italiano, me dió las gracias por todo, la invité a pasar a casa, sacó de su bolso una vieja camisa me dio una vez más las gracias y por fin supe que había sucedido esa noche de invierno de 1937 cuando una niña de nombre Mukantara había tocado a mi puerta.
Pa topar más fácil:
novela,
Si dios existe es mafioso
22 mar 2009
La avenida 23
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Los italianos por fin teniamos un espacio libre de americanos, alguno de esos mafiosos ha de haber hecho tratos con la policía, pues desde unos meses para acá ya no han venido a molestarnos, la avenida 23 se había convertido por fin en lo que ahora llamamos "La pequeña Florencia" (La Piccola Firenze).
Después de un viaje corto a Italia para entregar las condolencias con la familia, por la muerte del abuelo, había vuelto a casa, con muchas noticias que me desconsertaron bastante, el asesinato de mi mejor amigo Michelangelo, el bar de mi padre había sido quemado y nadie quería decirme que pasaba, ni quien había sido, ni siquiera tenia el valor de preguntarle a mi padre, en el barrio, todos hablaban de de alguien con el diente dorado, preferí ignorar el suceso y seguí dando la vuelta en el vecindario.
Habiendo noticias buenas, a un par de calles se había inaugurado la tienda de música de Jean-Loup Dubois, un refugiado frances, que tenía problemas con gente de su país, de norte américa y en otros tantos lugares en el mundo pero era muy querido en el vecindario así que todos lo conocian como "El albino Giorgio", con contactos desconocidos consiguió las famosas guitarras eléctricas siendo la única tienda de la ciudad en venderlas. Él jazz estaba en su apogeo, así que decidimos ir a ver que tenían de especial las dichosas guitarras, pero Pellegrino tenía que trabajar en el salón Corzzollio así que iriamos otro día.
Habría un evento importante en el salón y por lo general esos días ofrecen trabajo temporal de acomodadores, cualquier persona con uso de razón asistía a esos eventos cuando se daba la oportunidad, pues todos sabiamos que esos mafiosos que acuden al salón Corzzollio, dan buenas propinas.
Bien vestidos por su puesto y listos para celebrar después del evento, nos dirigímos al salón, eramos pocos los acomodadores lo que indicaba que habría más propinas que en otras ocasiones, Pellegrino habló un par de minutos con el dueño del lugar y nos dejó trabajar en los palcos donde se quedaba la gente más importante de la Pequeña Florencia y algunos yankees adinerados que querían quedar bien con sus parejas.
A diferencia de los demás salones, en el salón Corzzollio cuenta con una excelente barra de bebidas, pues no solamente se podía beber durante la función, la barra es enorme y ofrece las bebidas más exóticas del momento y para ganar unos centavos extras decidimos ofrecer el servicio hasta el lugar de los comensales.
Pellegrino venía en el pasillo cuando iba a ofrecer el servicio en el ala derecha del salón, pero por alguna razón me detuvo y me dijo un tanto nervioso que no fuera para allá, que estaba muy vacio y que no había nada importante que él se encargaba de ese sector. Al principio no le dí mucha importancia, pero conforme iba caminando de vuelta me dio demasiada curiosidad saber que era lo que hacia temblar de nervios a mi amigo.
Regresé al lado que me correspondía y desde los palcos del ala izquierda trate de observar a las personas del otro punto, mis sorpresas fueron dos:
La primera al ver que estaba totalmente llena esa área (cosa que mostraba que Pellegrino ocultaba algo)
Y la otra fue al ver un brillo singular en uno de los palcos privados más cercanos al escenario, lo cual me llevo a sospechar, estaba más que seguro de saber quien estaba allí sentado, me dirigí al pasillo central para poder ver de cerca y en efecto, el brillo que podía ver no era otro más que el del diente dorado de "Renatto el guapo", la sangre comenzó a hervir en mis venas pues el había matado a nuestro gran amigo Michelangelo, Corinna aún estaba con el alma hecha pedazos, y el joven Michelangelo II acababa de nacer, juré por mi misma vida que vengaría la muerte de mi amigo, más que un amigo era como mi hermano, mi padre (Tony Mortello) lo quería como si en verdad fuera de la familia, y aún no podía olvidar lo que pasó en el bar.
Tomando un poco el control sobre el asunto, ya más relajado regresé a trabajar, pedí unos segundos para salir a tomar el aire, y vi pasar Luigi mi primo, lo saludé y le pedí que fuera por un frasco a la casa, que se apresurara y que no hiciera preguntas, si mi padre lo veía le dijera que iba por una chaqueta pues estaba haciendo frío. Perdiendo el tiempo en la entrada del salón por fin lo vi acercarse, me entregó el frasco y se fue sin decir algo más.
Regresé a mi punto de trabajo y le comenté a Pellegrino que ya sabía lo que ocultaba que no había cuidado, todo estaba controlado (obviamente no le dije lo que haría), que podría ayudarle en esa zona sin problema alguno, un tanto desconfiado aceptó y me pasó las ordenes de los palcos contigüos, no se necesitaba saber la orden que tomaría Renatto ni ser un genio para adivinar pues a esa escoria sólo le gustaba beber whisky escocés; del más caro; claro está.
Todo estaba listo el frasco contenía algo llamado compuesto 1080, un veneno muy eficaz, sacado de un pesticida, su eficacia se basaba en sus propiedades, ya que es transparente, inodoro y soluble al agua y obvio al alcohol.
Justo antes de entrar al palco y entregarle su bebida especial, escuché claramente algo acerca de el albino Giorgio y algo sobre eliminar a ciertos incómodos(de los cuales no pude oir sus nombres), Renatto se despidió del sujeto así que dí 3 pasos atras, para que al salir no notara que estuve escuchando, el sujeto salió, con un habano en la boca, sonrió me saludo amablemente y por fin entré a entregar la bebida a ese bastardo.
Renatto me observó con una mirada bastante familiar, dijo que no había solicitado nada y le comenté que la casa invitaba la bebida para que probara el mejor whisky de escocia traido al mejor salón, exclusivamente para sus mejores comensales.
Sin pensarlo mucho lo bebió todo, sonreí, le desee buena noche, y que disfrutara la función. Saliendo de allí, escuché que me llamó de nuevo, volví, me dió 100 liras y me pidió que estuviera pendiente de su vaso pues no quería verlo vacio, volví a sonreir, le dije que sus deseos eran fáciles de cumplir, así que no osbtante con la primer dosis, puse un poco más de veneno en su vaso y le hice entrega de nuevo, regresé al ala izquierda del salón para evitar sospechas, aunque para ser sincero constantemente regresaba a ver como se encontraba ese desgraciado. en unos minutos su sonriente rostro se tornó palido y lleno de salpullido, amablemente, le ofrecí traerle algún medicamento, pero curiosamente el me pidió algo imposible de creer, me dijo que lo llevara a su casa, que me daría más dinero, pero que nadie lo viera salir así, pues realmente se veía muy demacrado y una persona con su reputación, no podía ser visto así por alguien más, atribuyendo su malestar a la comida oriental y declarando que se desharía de esos japoneses que cocinan mal, avisé a Pellegrino que me cubriera, pues me sentía mal del estómago, fuimos al vehículo de Renatto, me dió las llaves y se acostó en el asiento trasero.
Le dije acerca de un amigo médico que era muy discreto, y accedió con la cabeza, le recomendé dormir un poco y llegué a nuestro vecindario por la parte trasera, saqué a mi padre de la casa y lo llevé hasta el vehículo.
No lo podía creer, desde el momento que vio ese auto la fayette, volteó a verme y se dió cuenta que ya tenía noticia de quien fue el asesino de Michelangelo.
Abordamos rápido al carro, y comenzamos a dar un largo paseo por las afueras de la ciudad, a esas alturas Renatto ya presentaba demasiado malestar, llegamos hasta el río Hoover no sin antes parar un par de veces pues la peste de su vómito era bastante desagradable. Por fin estabamos cerca de la colonia de franceses, donde no era noticia que Renatto el guapo no era bien recibido y que sin duda sería de su agrado ver el cadaver de esa basura.
Mi padre, que conocía bien a varios sujetos de la colonia, me guió entre las calles a un restaurant, se bajó y me dijo que esperara, regresó casi al instante con un individuo alto, mal encarado y con un mandil lleno de grasa, conocido como "El obeso Jaques" al ver el cuerpo de Renatto aún con vida, regresó al restaurant, pronto salieron 2 individuos más que tomaron el cuerpo, Jaques salió con un fajote de dinero, se lo dió a mi padre, y nos invitó a comer para celebrar, pero mi padre se negó, aún teniamos algo que hacer. Al fondo pudimos escuchar los últimos gritos agónicos casi afónicos de Renatto el Guapo.
Mi padre un tanto feliz pero con una lágrima en el ojo, me desplazó al asiento del copiloto, viajamos toda la noche hasta San Francisco por fin llegando al río casi a punto de amanecer, empujamos el auto hacia el río y tomamos el autobus de regreso a casa.
Sin escalas, llegamos a casa de Corinna y le dimos la mitad del dinero, le dijimos que por fin Michelangelo I descansa en paz, y que su alma puede por fin estar tranquila, se veía en su rostro la paz y cierta curiosidad por saber que pasaba, solo la abracé y le hice prometer nunca indagar en el asunto.
El resto del dinero sería utilizado para reparar el bar de mi padre, pero tiempo después de lo sucedido para no levantar sospecha
Lo que pareció ser un acto heróico a la larga resultó ser quizá una estupidez, pues después de la extraña desaparición de Renatto El Guapo en la Piccola Firenze, las cosas no volvieron a ser iguales.

Los italianos por fin teniamos un espacio libre de americanos, alguno de esos mafiosos ha de haber hecho tratos con la policía, pues desde unos meses para acá ya no han venido a molestarnos, la avenida 23 se había convertido por fin en lo que ahora llamamos "La pequeña Florencia" (La Piccola Firenze).
Después de un viaje corto a Italia para entregar las condolencias con la familia, por la muerte del abuelo, había vuelto a casa, con muchas noticias que me desconsertaron bastante, el asesinato de mi mejor amigo Michelangelo, el bar de mi padre había sido quemado y nadie quería decirme que pasaba, ni quien había sido, ni siquiera tenia el valor de preguntarle a mi padre, en el barrio, todos hablaban de de alguien con el diente dorado, preferí ignorar el suceso y seguí dando la vuelta en el vecindario.
Habiendo noticias buenas, a un par de calles se había inaugurado la tienda de música de Jean-Loup Dubois, un refugiado frances, que tenía problemas con gente de su país, de norte américa y en otros tantos lugares en el mundo pero era muy querido en el vecindario así que todos lo conocian como "El albino Giorgio", con contactos desconocidos consiguió las famosas guitarras eléctricas siendo la única tienda de la ciudad en venderlas. Él jazz estaba en su apogeo, así que decidimos ir a ver que tenían de especial las dichosas guitarras, pero Pellegrino tenía que trabajar en el salón Corzzollio así que iriamos otro día.
Habría un evento importante en el salón y por lo general esos días ofrecen trabajo temporal de acomodadores, cualquier persona con uso de razón asistía a esos eventos cuando se daba la oportunidad, pues todos sabiamos que esos mafiosos que acuden al salón Corzzollio, dan buenas propinas.
Bien vestidos por su puesto y listos para celebrar después del evento, nos dirigímos al salón, eramos pocos los acomodadores lo que indicaba que habría más propinas que en otras ocasiones, Pellegrino habló un par de minutos con el dueño del lugar y nos dejó trabajar en los palcos donde se quedaba la gente más importante de la Pequeña Florencia y algunos yankees adinerados que querían quedar bien con sus parejas.
A diferencia de los demás salones, en el salón Corzzollio cuenta con una excelente barra de bebidas, pues no solamente se podía beber durante la función, la barra es enorme y ofrece las bebidas más exóticas del momento y para ganar unos centavos extras decidimos ofrecer el servicio hasta el lugar de los comensales.
Pellegrino venía en el pasillo cuando iba a ofrecer el servicio en el ala derecha del salón, pero por alguna razón me detuvo y me dijo un tanto nervioso que no fuera para allá, que estaba muy vacio y que no había nada importante que él se encargaba de ese sector. Al principio no le dí mucha importancia, pero conforme iba caminando de vuelta me dio demasiada curiosidad saber que era lo que hacia temblar de nervios a mi amigo.
Regresé al lado que me correspondía y desde los palcos del ala izquierda trate de observar a las personas del otro punto, mis sorpresas fueron dos:
La primera al ver que estaba totalmente llena esa área (cosa que mostraba que Pellegrino ocultaba algo)
Y la otra fue al ver un brillo singular en uno de los palcos privados más cercanos al escenario, lo cual me llevo a sospechar, estaba más que seguro de saber quien estaba allí sentado, me dirigí al pasillo central para poder ver de cerca y en efecto, el brillo que podía ver no era otro más que el del diente dorado de "Renatto el guapo", la sangre comenzó a hervir en mis venas pues el había matado a nuestro gran amigo Michelangelo, Corinna aún estaba con el alma hecha pedazos, y el joven Michelangelo II acababa de nacer, juré por mi misma vida que vengaría la muerte de mi amigo, más que un amigo era como mi hermano, mi padre (Tony Mortello) lo quería como si en verdad fuera de la familia, y aún no podía olvidar lo que pasó en el bar.
Tomando un poco el control sobre el asunto, ya más relajado regresé a trabajar, pedí unos segundos para salir a tomar el aire, y vi pasar Luigi mi primo, lo saludé y le pedí que fuera por un frasco a la casa, que se apresurara y que no hiciera preguntas, si mi padre lo veía le dijera que iba por una chaqueta pues estaba haciendo frío. Perdiendo el tiempo en la entrada del salón por fin lo vi acercarse, me entregó el frasco y se fue sin decir algo más.
Regresé a mi punto de trabajo y le comenté a Pellegrino que ya sabía lo que ocultaba que no había cuidado, todo estaba controlado (obviamente no le dije lo que haría), que podría ayudarle en esa zona sin problema alguno, un tanto desconfiado aceptó y me pasó las ordenes de los palcos contigüos, no se necesitaba saber la orden que tomaría Renatto ni ser un genio para adivinar pues a esa escoria sólo le gustaba beber whisky escocés; del más caro; claro está.
Todo estaba listo el frasco contenía algo llamado compuesto 1080, un veneno muy eficaz, sacado de un pesticida, su eficacia se basaba en sus propiedades, ya que es transparente, inodoro y soluble al agua y obvio al alcohol.
Justo antes de entrar al palco y entregarle su bebida especial, escuché claramente algo acerca de el albino Giorgio y algo sobre eliminar a ciertos incómodos(de los cuales no pude oir sus nombres), Renatto se despidió del sujeto así que dí 3 pasos atras, para que al salir no notara que estuve escuchando, el sujeto salió, con un habano en la boca, sonrió me saludo amablemente y por fin entré a entregar la bebida a ese bastardo.
Renatto me observó con una mirada bastante familiar, dijo que no había solicitado nada y le comenté que la casa invitaba la bebida para que probara el mejor whisky de escocia traido al mejor salón, exclusivamente para sus mejores comensales.
Sin pensarlo mucho lo bebió todo, sonreí, le desee buena noche, y que disfrutara la función. Saliendo de allí, escuché que me llamó de nuevo, volví, me dió 100 liras y me pidió que estuviera pendiente de su vaso pues no quería verlo vacio, volví a sonreir, le dije que sus deseos eran fáciles de cumplir, así que no osbtante con la primer dosis, puse un poco más de veneno en su vaso y le hice entrega de nuevo, regresé al ala izquierda del salón para evitar sospechas, aunque para ser sincero constantemente regresaba a ver como se encontraba ese desgraciado. en unos minutos su sonriente rostro se tornó palido y lleno de salpullido, amablemente, le ofrecí traerle algún medicamento, pero curiosamente el me pidió algo imposible de creer, me dijo que lo llevara a su casa, que me daría más dinero, pero que nadie lo viera salir así, pues realmente se veía muy demacrado y una persona con su reputación, no podía ser visto así por alguien más, atribuyendo su malestar a la comida oriental y declarando que se desharía de esos japoneses que cocinan mal, avisé a Pellegrino que me cubriera, pues me sentía mal del estómago, fuimos al vehículo de Renatto, me dió las llaves y se acostó en el asiento trasero.
Le dije acerca de un amigo médico que era muy discreto, y accedió con la cabeza, le recomendé dormir un poco y llegué a nuestro vecindario por la parte trasera, saqué a mi padre de la casa y lo llevé hasta el vehículo.
No lo podía creer, desde el momento que vio ese auto la fayette, volteó a verme y se dió cuenta que ya tenía noticia de quien fue el asesino de Michelangelo.
Abordamos rápido al carro, y comenzamos a dar un largo paseo por las afueras de la ciudad, a esas alturas Renatto ya presentaba demasiado malestar, llegamos hasta el río Hoover no sin antes parar un par de veces pues la peste de su vómito era bastante desagradable. Por fin estabamos cerca de la colonia de franceses, donde no era noticia que Renatto el guapo no era bien recibido y que sin duda sería de su agrado ver el cadaver de esa basura.
Mi padre, que conocía bien a varios sujetos de la colonia, me guió entre las calles a un restaurant, se bajó y me dijo que esperara, regresó casi al instante con un individuo alto, mal encarado y con un mandil lleno de grasa, conocido como "El obeso Jaques" al ver el cuerpo de Renatto aún con vida, regresó al restaurant, pronto salieron 2 individuos más que tomaron el cuerpo, Jaques salió con un fajote de dinero, se lo dió a mi padre, y nos invitó a comer para celebrar, pero mi padre se negó, aún teniamos algo que hacer. Al fondo pudimos escuchar los últimos gritos agónicos casi afónicos de Renatto el Guapo.
Mi padre un tanto feliz pero con una lágrima en el ojo, me desplazó al asiento del copiloto, viajamos toda la noche hasta San Francisco por fin llegando al río casi a punto de amanecer, empujamos el auto hacia el río y tomamos el autobus de regreso a casa.
Sin escalas, llegamos a casa de Corinna y le dimos la mitad del dinero, le dijimos que por fin Michelangelo I descansa en paz, y que su alma puede por fin estar tranquila, se veía en su rostro la paz y cierta curiosidad por saber que pasaba, solo la abracé y le hice prometer nunca indagar en el asunto.
El resto del dinero sería utilizado para reparar el bar de mi padre, pero tiempo después de lo sucedido para no levantar sospecha
Lo que pareció ser un acto heróico a la larga resultó ser quizá una estupidez, pues después de la extraña desaparición de Renatto El Guapo en la Piccola Firenze, las cosas no volvieron a ser iguales.

Pa topar más fácil:
novela,
Si dios existe debe probar el compuesto 1080
18 feb 2009
El bar de Tonny Mortello
te recomiendo escuchar mientras lees:
(perdón si no subo nuevas esque tengo problemas con mi computador)
Fue la ausencia del sonido
la que me hizo enloquecer,
lentamente fui descubriendo
el final de esta historia.
El viento dejó de soplar,
el sol brillaba menos,
conforme los segundos pasaban,
las risas dejaron de escucharse.
La lluvia no se sentía,
no sabía que estaba en el suelo,
con el último aliento saliendo de mi,
por fin comprendí lo que pasaba...
Antes de continuar quiero remontarme al día de ayer.
La reciente llegada del "swing" a la ciudad, nos había sorprendido a todos por aquí, los más grandes del barrio italiano rentaron el viejo salón Corzzollio para recibir a la banda, jamás había visto a tanta gente reunida en un grupo para tocar, en realidad, creo que era la primera vez que veía una banda tocar en vivo, los fonógrafos son costosos, y para ser sincero la situación económica es muy mala en pleno 1936 (sé que en el futuro mejorará).
Tonny Mortello, había abierto por fin el bar que tanto anhelaba, después del asesinato de su padre, jamás pensé que fuera a abrirlo de nuevo, contaba mi padre, que desde ese lugar se podía escuchar con claridad la música del salón Corzzollio.
Recuerdo que siempre decía: "La música del salón y un buen trago de whisky es estar en el paraiso". Ahora será el momento de comprenderlo, pues al evento solo acudirían esos mafiosos de los que nadie quiere mencionar su nombre, excepto a la hora de pagar por la protección.
Tonny se notaba molesto, pero era tanta la emoción de "estar en el paraiso" que no le presté mucha atención a su expresión, nos reunimos los muchachos y yo fuera del bar, esperando a Falazza y sus amigas, que nos acompañarian a bailar con el sonido celestial de la banda. Después de un par de horas llegaron las chicas (no entiendo como pueden tardar tanto si solo viven a un par de edificios del bar), entramos y pedí ese vaso de whisky en las rocas que tanto anhelaba antes de comenzar el evento.
El sol ya se estaba ocultando, los lujosos automoviles de "los grandes" pasaban frente al bar, de pronto tonny apagó las luces, nos pidió guardar silencio, y se notaba más serio que antes, al voltear por la ventana (haciendo caso omiso a la instrucción de Tonny) pude observar ese auto "Lafayette" último modelo detenerse justo frente a mi, 4 hombres salieron de allí, bien vestidos y con 1 caja blanca larga envuelta para regalo cada uno de ellos.
Solo hay una cosa que pueda guardar un italiano en una caja blanca larga envuelta para regalo
En ese instante lo único que se me ocurrió fue voltear y gritarle a Pellegrino que se fuera con las chicas, por la salida trasera del lugar, sin hacer más preguntas corrieron y lograron escapar. Tonny me dijo que hiciera lo mismo, pero una vez más ignoré su advertencia, y seguí bebiendo mi vaso con whisky en la barra junto a el.
El tiempo que les llevó a los individuos cruzar la acera y entrar al bar parecían eternos, por fin se escucho el crujir de la puerta de madera, ni siquiera quize voltear a ver sus rostros, uno de ellos, se sentó junto a mi y me abrazó, dejando la caja "no tan misteriosa" junto a mi, lo primero que vino a mi mente fue tomarla, tomar el arma y dispararles, pero al parecer Tonny habia descubierto mi plan y con la mirada me indicó no hacer nada; Esta vez si le hice caso; los otros tres hombres rondaron por todo el lugar verificando que no hubiera alguien oculto, en efecto, solo eramos Tonny, los 4 sujetos perfumados, bien vestidos y yo.
El sujeto a mi lado sacó un habano cubano, tomó un billete de 1000 liras (solo los mafiosos usaban la moneda nacional en el extranjero), lo puso en la mesa, sacó una especie de guillotina, cortó el habano, tomó el billete y así como así lo encendió con un fosforo y encendió su habano, dejó que se consumiera y lo introdujo en mi vaso viendo fijamente a mis ojos.
Con supuesta indiferencia le pedí a Tonny un vaso más con la misma bebida, el sujeto miró a sus compañeros, comenzó a reir y volteo su mirada hacia Tonny, y pidio lo mismo que yo, para sus 3 compañeros y ofreció al mismo Tonny una copa, Tonny no la aceptó, preparó mi bebida y les pidio a los caballeros que pagaran sus bebidas antes de servirlas, el sujeto saca otro billete de igual denominación que el anterior, pero Tonny no lo acepta pues nadie; excepto un mafioso claro; recibe los billetes del país natal.
El individuo junto a mi sentado, simplemente levanta su mano izquierda dejando el habano en su boca, chasquea los dedos y en un "santiamen" los 3 individuos habían sacado los obsequios de las cajas, el sujeto a mi lado hizo lo mismo.
Uno de ellos cerró la puerta de metal detrás de la de madera, otro de ellos se metió por la trastienda y cerro la puerta trasera, el que lucía más "loco" de ellos simplemente se dirigió a la barra y tomó una botella y se fue a un rincón del bar, el individuo restante (el mismo que estaba a mi lado), sin soltar su habano simplemente le dijo a Tonny que si creía que no necesitaba protección, lo respetaría, solo que lamentaría mucho si algo pasaba, hasta ese momento comprendí porque era todo el escandalo, después de un largo silencio y de escuchar la dichosa banda de swing con mucha claridad, en vez de sentirme en el paraiso, me sentía en el infierno y al parecer me iba a reunir con mi padre en el para contarle esta historia.
El caballero del habano, volvió a levantar la mano izquierda, la cual era de mal augurio eso era claro, ya sin chasquear los dedos, el individuo del rincón comenzó a derramar el licor por todo el lugar, el sujeto del habano levantó de nuevo esa mano maldita y señaló hacia la trastienda, mientras seguía bañando de licor el lugar la otra persona, regresa el sujeto que cuidaba el frente con el que cuidaba la parte de atrás, tomaron a Tonny por sorpresa y con una patada lo arrojó uno de ellos directo al suelo, lo levantaron con brutalidad, justo cuando me paré a levantarlo, sentí ese golpe que me nubló la vista, cuando desperté, ya me encontraba atado junto a él, con un dolor terrible en la nuca, pero para mi sorpresa, ya no estabamos en el bar, estabamos encerrados en el porta-equipaje del auto, se sentía un calor infernal allí dentro, pregunté a Tonny si estaba bien y sollozando me dijo que debió haber aceptado, que todo el esfuerzo de su padre había muerto, y todo por no seguir su consejo de llevar las cosas en paz con la mafia, pregunté que habia pasado en el lapso de mi desmayo, y dijo que nos sacaron del lugar, no sin antes torturarlo viendo como se quemaba.
El automóvil enciende, comenzamos a movernos, la música aún se oía, pero conforme avanzabamos se dejaba de escuchar, el ruido de la ciudad tambien había desaparecido, bruscamente frenó el vehiculo y pasaron unos cuantos minutos antes de que abrieran el porta-equipaje, preferí finjir que seguía desmayado, cuando abrieron dejó de ser necesario finjir pues nos recibieron con otro golpe de sus armas.
Al recuperar la conciencia(de nuevo) estabamos en un gran almacen, me parecía familiar, pero no lograba reconocerlo, además de los 4 sujetos por fin llegó su lider, "Renatto el guapo" le decían, por una horrible cicatriz que tenía a lo largo de su cara, solo nos vió una vez se dió la vuelta y secreteó con uno de sus asistentes. Los 5 dieron la vuelta y se fueron, pasamos una noche entera sin alimento, la resaca me estaba acechando, pero era más mi preocupación que ni siquiera me afectaba.
Tonny permaneció en silencio toda la noche, yo solo buscaba la forma de escapar, ya estaba amaneciendo y el sol comenzaba a despuntar, o al menos eso se percibía por la pequeña ventana al fondo del gran almacen, Tonny preguntó si estaba despierto y afirmé con la cabeza, me dijo que tenía un plan, en lo que yo planeaba la forma de escape el había logrado desatarse de las manos y comenzó a desatarme, explicó el plan, pero era tanta mi alegría que sinceramente no le presté atención, revisamos el lugar y en efecto no había nadie, corrimos hacia la única puerta, al abrirla Tonny sale corriendo, y detrás de el iba yo, en ese instante de reojo ví venir mi destino, la única persona cerca (el sujeto del habano) venía llegando y nos vio, Tonny siguió corriendo y le grite que huyera, que no regresara por nada del mundo, se detuvo, volteó hacia mi, vió que me tenían sujeto pero volví a gritarle que corriera, detrás del sujeto del habano venia otro acompañante así que Tonny hizo caso y se fue, le pedí que cuidara a Corinna, y al pequeño Michelangelo que venía en camino, solo cerró los ojos y gritó que volvería por mi, el acompañante corrió hacía Tonny pero el sujeto del habano le dijo que lo dejara, que Renato el guapo se encargaría de el después, una vez más recibi uno de esos golpes con el arma (que ya no era tan sorprendente, pero si igual o más doloroso que el primero).
Una vez más desperté del coma temporal, en medio de la nada, el sol era intenso, pero esta vez algo era diferente:
Fue la ausencia del sonido
la que me hizo enloquecer,
lentamente fui descubriendo
el final de esta historia.
El viento dejó de soplar,
el sol brillaba menos,
conforme los segundos pasaban,
las risas dejaron de escucharse.
Las lluvia no se sentía,(quizá porque eso humedo era mi sangre)
no sabía que estaba en el suelo,
con el último aliento saliendo de mi,
por fin comprendí lo que pasaba,
estaba conociendo a la muerte,
la sangre nubló mi vista,
no podía ver nada más que esa mancha roja,
lo último que pude oir
fue esa sordida carcajada
y las palabras de el sujeto del habano:
"Jamás te enfrentes a un mafioso que nadie vive para contarlo"
(perdón si no subo nuevas esque tengo problemas con mi computador)
Fue la ausencia del sonido
la que me hizo enloquecer,
lentamente fui descubriendo
el final de esta historia.
El viento dejó de soplar,
el sol brillaba menos,
conforme los segundos pasaban,
las risas dejaron de escucharse.
La lluvia no se sentía,
no sabía que estaba en el suelo,
con el último aliento saliendo de mi,
por fin comprendí lo que pasaba...
Antes de continuar quiero remontarme al día de ayer.
La reciente llegada del "swing" a la ciudad, nos había sorprendido a todos por aquí, los más grandes del barrio italiano rentaron el viejo salón Corzzollio para recibir a la banda, jamás había visto a tanta gente reunida en un grupo para tocar, en realidad, creo que era la primera vez que veía una banda tocar en vivo, los fonógrafos son costosos, y para ser sincero la situación económica es muy mala en pleno 1936 (sé que en el futuro mejorará).
Tonny Mortello, había abierto por fin el bar que tanto anhelaba, después del asesinato de su padre, jamás pensé que fuera a abrirlo de nuevo, contaba mi padre, que desde ese lugar se podía escuchar con claridad la música del salón Corzzollio.
Recuerdo que siempre decía: "La música del salón y un buen trago de whisky es estar en el paraiso". Ahora será el momento de comprenderlo, pues al evento solo acudirían esos mafiosos de los que nadie quiere mencionar su nombre, excepto a la hora de pagar por la protección.
Tonny se notaba molesto, pero era tanta la emoción de "estar en el paraiso" que no le presté mucha atención a su expresión, nos reunimos los muchachos y yo fuera del bar, esperando a Falazza y sus amigas, que nos acompañarian a bailar con el sonido celestial de la banda. Después de un par de horas llegaron las chicas (no entiendo como pueden tardar tanto si solo viven a un par de edificios del bar), entramos y pedí ese vaso de whisky en las rocas que tanto anhelaba antes de comenzar el evento.
El sol ya se estaba ocultando, los lujosos automoviles de "los grandes" pasaban frente al bar, de pronto tonny apagó las luces, nos pidió guardar silencio, y se notaba más serio que antes, al voltear por la ventana (haciendo caso omiso a la instrucción de Tonny) pude observar ese auto "Lafayette" último modelo detenerse justo frente a mi, 4 hombres salieron de allí, bien vestidos y con 1 caja blanca larga envuelta para regalo cada uno de ellos.
Solo hay una cosa que pueda guardar un italiano en una caja blanca larga envuelta para regalo
En ese instante lo único que se me ocurrió fue voltear y gritarle a Pellegrino que se fuera con las chicas, por la salida trasera del lugar, sin hacer más preguntas corrieron y lograron escapar. Tonny me dijo que hiciera lo mismo, pero una vez más ignoré su advertencia, y seguí bebiendo mi vaso con whisky en la barra junto a el.
El tiempo que les llevó a los individuos cruzar la acera y entrar al bar parecían eternos, por fin se escucho el crujir de la puerta de madera, ni siquiera quize voltear a ver sus rostros, uno de ellos, se sentó junto a mi y me abrazó, dejando la caja "no tan misteriosa" junto a mi, lo primero que vino a mi mente fue tomarla, tomar el arma y dispararles, pero al parecer Tonny habia descubierto mi plan y con la mirada me indicó no hacer nada; Esta vez si le hice caso; los otros tres hombres rondaron por todo el lugar verificando que no hubiera alguien oculto, en efecto, solo eramos Tonny, los 4 sujetos perfumados, bien vestidos y yo.
El sujeto a mi lado sacó un habano cubano, tomó un billete de 1000 liras (solo los mafiosos usaban la moneda nacional en el extranjero), lo puso en la mesa, sacó una especie de guillotina, cortó el habano, tomó el billete y así como así lo encendió con un fosforo y encendió su habano, dejó que se consumiera y lo introdujo en mi vaso viendo fijamente a mis ojos.
Con supuesta indiferencia le pedí a Tonny un vaso más con la misma bebida, el sujeto miró a sus compañeros, comenzó a reir y volteo su mirada hacia Tonny, y pidio lo mismo que yo, para sus 3 compañeros y ofreció al mismo Tonny una copa, Tonny no la aceptó, preparó mi bebida y les pidio a los caballeros que pagaran sus bebidas antes de servirlas, el sujeto saca otro billete de igual denominación que el anterior, pero Tonny no lo acepta pues nadie; excepto un mafioso claro; recibe los billetes del país natal.
El individuo junto a mi sentado, simplemente levanta su mano izquierda dejando el habano en su boca, chasquea los dedos y en un "santiamen" los 3 individuos habían sacado los obsequios de las cajas, el sujeto a mi lado hizo lo mismo.
Uno de ellos cerró la puerta de metal detrás de la de madera, otro de ellos se metió por la trastienda y cerro la puerta trasera, el que lucía más "loco" de ellos simplemente se dirigió a la barra y tomó una botella y se fue a un rincón del bar, el individuo restante (el mismo que estaba a mi lado), sin soltar su habano simplemente le dijo a Tonny que si creía que no necesitaba protección, lo respetaría, solo que lamentaría mucho si algo pasaba, hasta ese momento comprendí porque era todo el escandalo, después de un largo silencio y de escuchar la dichosa banda de swing con mucha claridad, en vez de sentirme en el paraiso, me sentía en el infierno y al parecer me iba a reunir con mi padre en el para contarle esta historia.
El caballero del habano, volvió a levantar la mano izquierda, la cual era de mal augurio eso era claro, ya sin chasquear los dedos, el individuo del rincón comenzó a derramar el licor por todo el lugar, el sujeto del habano levantó de nuevo esa mano maldita y señaló hacia la trastienda, mientras seguía bañando de licor el lugar la otra persona, regresa el sujeto que cuidaba el frente con el que cuidaba la parte de atrás, tomaron a Tonny por sorpresa y con una patada lo arrojó uno de ellos directo al suelo, lo levantaron con brutalidad, justo cuando me paré a levantarlo, sentí ese golpe que me nubló la vista, cuando desperté, ya me encontraba atado junto a él, con un dolor terrible en la nuca, pero para mi sorpresa, ya no estabamos en el bar, estabamos encerrados en el porta-equipaje del auto, se sentía un calor infernal allí dentro, pregunté a Tonny si estaba bien y sollozando me dijo que debió haber aceptado, que todo el esfuerzo de su padre había muerto, y todo por no seguir su consejo de llevar las cosas en paz con la mafia, pregunté que habia pasado en el lapso de mi desmayo, y dijo que nos sacaron del lugar, no sin antes torturarlo viendo como se quemaba.
El automóvil enciende, comenzamos a movernos, la música aún se oía, pero conforme avanzabamos se dejaba de escuchar, el ruido de la ciudad tambien había desaparecido, bruscamente frenó el vehiculo y pasaron unos cuantos minutos antes de que abrieran el porta-equipaje, preferí finjir que seguía desmayado, cuando abrieron dejó de ser necesario finjir pues nos recibieron con otro golpe de sus armas.
Al recuperar la conciencia(de nuevo) estabamos en un gran almacen, me parecía familiar, pero no lograba reconocerlo, además de los 4 sujetos por fin llegó su lider, "Renatto el guapo" le decían, por una horrible cicatriz que tenía a lo largo de su cara, solo nos vió una vez se dió la vuelta y secreteó con uno de sus asistentes. Los 5 dieron la vuelta y se fueron, pasamos una noche entera sin alimento, la resaca me estaba acechando, pero era más mi preocupación que ni siquiera me afectaba.
Tonny permaneció en silencio toda la noche, yo solo buscaba la forma de escapar, ya estaba amaneciendo y el sol comenzaba a despuntar, o al menos eso se percibía por la pequeña ventana al fondo del gran almacen, Tonny preguntó si estaba despierto y afirmé con la cabeza, me dijo que tenía un plan, en lo que yo planeaba la forma de escape el había logrado desatarse de las manos y comenzó a desatarme, explicó el plan, pero era tanta mi alegría que sinceramente no le presté atención, revisamos el lugar y en efecto no había nadie, corrimos hacia la única puerta, al abrirla Tonny sale corriendo, y detrás de el iba yo, en ese instante de reojo ví venir mi destino, la única persona cerca (el sujeto del habano) venía llegando y nos vio, Tonny siguió corriendo y le grite que huyera, que no regresara por nada del mundo, se detuvo, volteó hacia mi, vió que me tenían sujeto pero volví a gritarle que corriera, detrás del sujeto del habano venia otro acompañante así que Tonny hizo caso y se fue, le pedí que cuidara a Corinna, y al pequeño Michelangelo que venía en camino, solo cerró los ojos y gritó que volvería por mi, el acompañante corrió hacía Tonny pero el sujeto del habano le dijo que lo dejara, que Renato el guapo se encargaría de el después, una vez más recibi uno de esos golpes con el arma (que ya no era tan sorprendente, pero si igual o más doloroso que el primero).
Una vez más desperté del coma temporal, en medio de la nada, el sol era intenso, pero esta vez algo era diferente:
Fue la ausencia del sonido
la que me hizo enloquecer,
lentamente fui descubriendo
el final de esta historia.
El viento dejó de soplar,
el sol brillaba menos,
conforme los segundos pasaban,
las risas dejaron de escucharse.
Las lluvia no se sentía,(quizá porque eso humedo era mi sangre)
no sabía que estaba en el suelo,
con el último aliento saliendo de mi,
por fin comprendí lo que pasaba,
estaba conociendo a la muerte,
la sangre nubló mi vista,
no podía ver nada más que esa mancha roja,
lo último que pude oir
fue esa sordida carcajada
y las palabras de el sujeto del habano:
"Jamás te enfrentes a un mafioso que nadie vive para contarlo"
Pa topar más fácil:
novela,
Si dios existe es mafioso
17 nov 2008
El Origen
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Siempre fui una persona normal como todas en el pueblo, no tenía ni un mes, que el viejo Tonny solicitaba alguien que se encargara de su bar (siempre vacio por cierto) y me dio el empleo, Constanza y yo por fin nos casaríamos, eso soñábamos, pronto se realizarían todos mis sueños, solo era cuestión de seguir trabajando y por fin abrir el "ristorante" como planeábamos el abuelo y yo, antes de que lo asesinaran sin razón (eso creía).
Un día, de la nada, cuando esa embarcación que se dirigía hacia acá con muchos compatriotas de vuelta a casa, la única persona importante para mi, me había confesado, que por fin volvería su amor desde América, que era tiempo de alejarse de mí, ni siquiera comprendía sus palabras, ni siquiera pude responderle.
Tanto tiempo juntos, pero ella sólo pensaba en su retorno, estaba conmigo, por quien sabe cuales razones; sinceramente; estaba tan confundido que no prestaba atención a sus palabras, solo sabía que todo había terminado.
Me dirigí al bar del viejo Tonny, necesitaba tomar un poco de whisky. Tonny al verme se sorprendió, me pidió que me largara, que no pensaba pagarme el único día de descanso que me daba, pronto notó que no me encontraba en óptimas condiciones, y me sirvió un trago, conversamos un poco acerca de lo sucedido, el se paró y comenzó a dar vueltas al rededor de mi y murmuraba cosas, que no se oían con claridad, hasta que se detuvo y me miró fijamente a los ojos.
Con toda la indiferencia del mundo, seguía en mi penuria, sin notar que era lo que el viejo hacía, después de varios tragos y un enorme silencio el viejo Tonny se dio la vuelta fue a la bodega, y pronto regresó con una mirada maléfica, pero convencida, dispuesto a proponerme un negocio.
Primero tendría una pequeña prueba mencionó, volvió a irse, y regresó con ese revolver viejo, que guardaba detrás de los vinos más recientes (teniendo vinos de hace 100 años, nadie revisaría los nuevos, hasta dentro de unos 60 años, que añejaran). Jamás pensé que por esa pequeña "prueba" terminaría donde estoy, terminaría como estoy, y mucho menos pensé que pasaría la misteriosa prueba.
El muelle estaba repleto de gente, más de mil personas llegaban a casa, y yo iba en busca de alguien, alguien que ni siquiera sabía como era, solo tenía una foto rota, donde salían el viejo Tonny y dos personas más, a una la reconocía, era mi padre, siempre fue buen amigo de Tonny, al tercer individuo, jamás lo había visto, me tomó más de 20 minutos y 14 tragos más, aceptar "esa prueba".
Ya en el muelle con revolver en mano, me oculté entre la muchedumbre y vi bajar al objetivo, lo tenía calculado todo, un disparo certero al corazón, y huía sin problemas de allí, solo había que esperar a que se acercara y el tiro a quemarropa se llevaría a cabo, justo detrás del "objetivo" pude ver a Constanza abrazando a aquel hombre; la rabia; solo bloqueó mi mente, ni siquiera recordaba que hacía ahí, sólo pensaba en matar a ese individuo, matarla a ella, y muy en el fondo matarme de igual modo, me aproximé con tal prisa y enojo, que alguna persona se percató de mi ira, pero al ver el revolver nadie intentó detenerme, procuraba darles un susto antes de matarlos, y en ese instante pasó el objetivo a mi lado, sin pensarlo dos veces, ni si quiera tuve que voltear a verlo(mi mirada seguía con Constanza y esa persona que posee su corazón), simplemente estiré mi mano izquierda y jalé del gatillo, en ese momento un silencio apabullante detuvo el tiempo por un instante.
pude observar(sin bajar el revolver) como la gente estaba aterrada buscando el origen de ese estruendoso sonido, entre tanta gente era difícil saberlo, Constanza y el individuo, simplemente me observaron, yo sabía que hacer, ella sabía lo que haría yo y él ni siquiera me conocía, solo fue necesario regresar mi mano y apuntar hacia su frente, para que "el individuo" ya tuviera los pantalones más que mojados, él iba a mencionar algo cuando disparé, ambos cerraron los ojos, y uno de ellos no los volvió a abrir, sabía que si mataba a Constanza, el individuo de nombre "Lucciano" cobraría venganza, y si la dejaba vivir no descansaría hasta verme destruido, el tal Lucciano estaba muerto, la gente ya había notado quien había sido y comenzaron a gritar, pasaron tan solo unos segundos cuando decidí que Constanza ya había sufrido lo suficiente, así que también le disparé, huí del muelle, con la tranquilidad que tiene una persona con muerte cerebral, la gente aterrada solo abrió paso y caminé hasta el auto, me dirigí al bar de Tonny, sabía que la policía vendría por mi.
Estando ya en el bar, "pasando la dichosa prueba" Tonny me dijo que se desharía del vehículo y del arma, que tomara su camioneta y me dirigiera a la casa que tenía en las afueras de Sicilia, que no saliera de allí hasta que las cosas se tranquilizaran, que pronto me daría instrucciones de lo que haría desde ese momento en adelante.
Nunca pensé que mi vida daría ese inesperado giro, aún no podía concebir lo que había hecho. He de confesar, que matar a esos hombres me alivió demasiado, pero deshacerme de Constanza acabó con toda culpa y rencor hacia la vida misma.
Siempre fui una persona normal como todas en el pueblo, no tenía ni un mes, que el viejo Tonny solicitaba alguien que se encargara de su bar (siempre vacio por cierto) y me dio el empleo, Constanza y yo por fin nos casaríamos, eso soñábamos, pronto se realizarían todos mis sueños, solo era cuestión de seguir trabajando y por fin abrir el "ristorante" como planeábamos el abuelo y yo, antes de que lo asesinaran sin razón (eso creía).
Un día, de la nada, cuando esa embarcación que se dirigía hacia acá con muchos compatriotas de vuelta a casa, la única persona importante para mi, me había confesado, que por fin volvería su amor desde América, que era tiempo de alejarse de mí, ni siquiera comprendía sus palabras, ni siquiera pude responderle.
Tanto tiempo juntos, pero ella sólo pensaba en su retorno, estaba conmigo, por quien sabe cuales razones; sinceramente; estaba tan confundido que no prestaba atención a sus palabras, solo sabía que todo había terminado.
Me dirigí al bar del viejo Tonny, necesitaba tomar un poco de whisky. Tonny al verme se sorprendió, me pidió que me largara, que no pensaba pagarme el único día de descanso que me daba, pronto notó que no me encontraba en óptimas condiciones, y me sirvió un trago, conversamos un poco acerca de lo sucedido, el se paró y comenzó a dar vueltas al rededor de mi y murmuraba cosas, que no se oían con claridad, hasta que se detuvo y me miró fijamente a los ojos.
Con toda la indiferencia del mundo, seguía en mi penuria, sin notar que era lo que el viejo hacía, después de varios tragos y un enorme silencio el viejo Tonny se dio la vuelta fue a la bodega, y pronto regresó con una mirada maléfica, pero convencida, dispuesto a proponerme un negocio.
Primero tendría una pequeña prueba mencionó, volvió a irse, y regresó con ese revolver viejo, que guardaba detrás de los vinos más recientes (teniendo vinos de hace 100 años, nadie revisaría los nuevos, hasta dentro de unos 60 años, que añejaran). Jamás pensé que por esa pequeña "prueba" terminaría donde estoy, terminaría como estoy, y mucho menos pensé que pasaría la misteriosa prueba.
El muelle estaba repleto de gente, más de mil personas llegaban a casa, y yo iba en busca de alguien, alguien que ni siquiera sabía como era, solo tenía una foto rota, donde salían el viejo Tonny y dos personas más, a una la reconocía, era mi padre, siempre fue buen amigo de Tonny, al tercer individuo, jamás lo había visto, me tomó más de 20 minutos y 14 tragos más, aceptar "esa prueba".
Ya en el muelle con revolver en mano, me oculté entre la muchedumbre y vi bajar al objetivo, lo tenía calculado todo, un disparo certero al corazón, y huía sin problemas de allí, solo había que esperar a que se acercara y el tiro a quemarropa se llevaría a cabo, justo detrás del "objetivo" pude ver a Constanza abrazando a aquel hombre; la rabia; solo bloqueó mi mente, ni siquiera recordaba que hacía ahí, sólo pensaba en matar a ese individuo, matarla a ella, y muy en el fondo matarme de igual modo, me aproximé con tal prisa y enojo, que alguna persona se percató de mi ira, pero al ver el revolver nadie intentó detenerme, procuraba darles un susto antes de matarlos, y en ese instante pasó el objetivo a mi lado, sin pensarlo dos veces, ni si quiera tuve que voltear a verlo(mi mirada seguía con Constanza y esa persona que posee su corazón), simplemente estiré mi mano izquierda y jalé del gatillo, en ese momento un silencio apabullante detuvo el tiempo por un instante.
pude observar(sin bajar el revolver) como la gente estaba aterrada buscando el origen de ese estruendoso sonido, entre tanta gente era difícil saberlo, Constanza y el individuo, simplemente me observaron, yo sabía que hacer, ella sabía lo que haría yo y él ni siquiera me conocía, solo fue necesario regresar mi mano y apuntar hacia su frente, para que "el individuo" ya tuviera los pantalones más que mojados, él iba a mencionar algo cuando disparé, ambos cerraron los ojos, y uno de ellos no los volvió a abrir, sabía que si mataba a Constanza, el individuo de nombre "Lucciano" cobraría venganza, y si la dejaba vivir no descansaría hasta verme destruido, el tal Lucciano estaba muerto, la gente ya había notado quien había sido y comenzaron a gritar, pasaron tan solo unos segundos cuando decidí que Constanza ya había sufrido lo suficiente, así que también le disparé, huí del muelle, con la tranquilidad que tiene una persona con muerte cerebral, la gente aterrada solo abrió paso y caminé hasta el auto, me dirigí al bar de Tonny, sabía que la policía vendría por mi.
Estando ya en el bar, "pasando la dichosa prueba" Tonny me dijo que se desharía del vehículo y del arma, que tomara su camioneta y me dirigiera a la casa que tenía en las afueras de Sicilia, que no saliera de allí hasta que las cosas se tranquilizaran, que pronto me daría instrucciones de lo que haría desde ese momento en adelante.
Nunca pensé que mi vida daría ese inesperado giro, aún no podía concebir lo que había hecho. He de confesar, que matar a esos hombres me alivió demasiado, pero deshacerme de Constanza acabó con toda culpa y rencor hacia la vida misma.
Pa topar más fácil:
novela,
Si dios existe es mafioso
29 oct 2008
Caminando entre la neblina
Te recomiendo escuchar mientras lees:
La noche es más fría de lo normal, se siente un escalofrío enorme y la espesa niebla no me deja ver más allá de 2 pasos. El tenue destello de luna que alumbraba un poco mis pasos, acaba de ser bloqueado por una gran nube, acompañada de esos espantosos rayos que estremecen a cualquiera.
No tengo la más remota idea de donde camino, a veces creo que solo estoy dando vueltas, pues no encuentro nada en mi camino, ni una señal de vida, ni siquiera un árbol o una casa donde refugiarme.
Es el cuarto o quinto día caminando sin ver indicios de gente, lo último que recuerdo es ese viejo pueblo a las afueras de la ciudad, donde pasé la noche en un motel un tanto desaliñado, de repente, desperté en estos harapos rodeado de esta inmensa neblina que al parecer nunca termina, los días son fríos, las noches ni se diga, afortunadamente he podido conciliar unas horas de sueño.
Me muero de hambre, jamás había añorado tanto ese café asqueroso y el pan duro de la cafetería local, la voz de la mesera molesta enfadada con todos desde esa tarde en que el viejo panadero la abandonó, y sin duda extraño las voces de todos los vecinos quejándose de sus problemas irremediables.
No tengo idea de que hora es, a veces dudo mucho el tiempo que he estado caminando, y en realidad dudo demasiado volver con bien a mi hogar (aunque con tantas deudas y problemas en el vecindario, no estaría tan mal), en verdad necesito una ducha, ya no puedo continuar, solo un milagro podrá salvarme
-¿Donde estoy? Diablos, otra vez me venció el sueño, debo mantenerme despierto si quiero salir bien de esta.
Han pasado muchos días solo quiero gritar:
¿Que hace un pobre diablo perdido en "quien sabe donde" sin razón alguna?
Creo que nadie ha notado mi ausencia, ya deberían estar buscándome, el viejo Tonny debe estar furioso por que no me he presentado en el bar a trabajar...
Ahora recuerdo, poco antes de salir de la ciudad me encontraba jugando con el viejo y los muchachos, los dados siempre fueron mi pasión, esa noche la suerte estaba de mi lado, 7 juegos a 1, no podría irme mejor, seguramente con todo ese dinero pagaría mis deudas y por fin saldría de ese asqueroso vecindario en las afueras de ese pueblo desolado en Sicilia y viajaría hasta la costa al puerto de Cortellazzo...
Ya estaba satisfecho y me disponía a abandonar el juego, cuando uno de los muchachos partió muy molesto, minutos más tarde, camino a casa, apareció esa bella señorita del vestido rojo con puntos negros, su escote no dejaba más que imaginar, y puedo apostar que cualquier Siciliano en pleno uso de sus facultades, no dudaría ni un instante estar con ella, cruzamos un par de palabras cuando ya nos encontrábamos en el motel, mencionó algo acerca de una apuesta con el difunto Michelangello, se volteó y no recuerdo nada más.
Por fin veo una luz a lo lejos, al parecer es una granja, tanto silencio me estaba atormentando, los perros ladrar me han motivado a caminar de prisa, me aproximo con ansiedad a la luz, el granjero eleva su arma y me pide que me detenga, que no de ni un paso más, su acento suena diferente al de sicilia (¿en donde diablos estoy?), le digo que estoy perdido, el desconfía y me pide que camine hacia la luz pero con calma, al ver mi estado deplorable se dirige a su domicilio y sale con una cobija, me invita a pasar a su hogar, plenamente agradecido accedo sin titubear. Ya adentro de la casa, le pido pasar a su baño, entrando me observo en el pequeño espejo roto que está sobre el lavamanos, la mitad de mi rostro está golpeada, casi irreconocible, una gran cortada yace desde mi ceja hasta la parte superior de mi oreja, con el frío ni siquiera sentía dolor alguno, al mojar mi rostro múltiples heridas comenzaron a arder, salí del sanitario y el buen hombre me esperaba justo afuera, apuntando aún con su arma.
-¿Acaso no confías en mi buen hombre?
-¿Porque habría de hacerlo?, estás todo desfigurado y llegaste a mi granja tambaleándote
-Llevo días caminando, ni siquiera se donde estoy, no tengo alguna intensión negativa hacia usted, puede bajar su arma
-No señor, no lo haré hasta que me digas ¿Cómo es que llegaste aquí "caminando"?, si el poblado más cercano se encuentra a 170 kilómetros hacia el norte.
-En verdad no lo sé amigo, solo desperté hace unos días en medio de la nada y comencé a caminar
-Un momento, yo no soy su amigo, le dejaré pasar la noche aquí pero mañana a primera hora, se larga, no quiero tener problemas con "nadie"
-¿Con nadie? si no hay nadie en kilómetros
-Ya basta de estupideces, lo acompaño al granero pasará la noche allí
Un tanto confundido, opté por quedarme callado y solo seguir al señor, que mal humorado y lo que sea, me estaba brindando oportunidad de pasar una noche lejos y protegido del frío y la espesa niebla.
Al llegar al granero tuve un mal presentimiento y una horrible sensación que me dejó intranquilo, pero no dije nada, para no molestar más a ese buen hombre de edad avanzada que me atendió.
Al entrar me aventó una cobija y cerró la puerta del granero quedando en total oscuridad, acompañado de paja y ese horrible aroma a ganado me acosté sobre un poco de paja, y cerré los ojos, justo cuando estaba entrando en sueño escuché unos pasos que quitaron de mi mente el sueño y me aterraban de cierto modo, poco a poco se aproximaban y era más mi temor, no me moví para nada, cerré los ojos y fingí estar dormido, de pronto los pasos cesaron, un poco de paja se movía y lentamente sentí un suave brazo rodeando mi cuerpo, al abrazarme, solo sentí más frío y quedé petrificado del miedo, pronto sentí un beso en mi mejilla, y poco a poco llegó hacia mis labios, esa persona, se subió sobre mi, aproximo su aún invisible rostro al mío, y me susurró al oído:
-Pensé que jamás llegarías...
¡Esa voz la conocía!, en ese instante mis ojos se abrieron automáticamente, esa, esa, esa mujer, esa mujer del vestido rojo con puntos negros, la mujer que me había golpeado, que me había robado
-¿Que quiere? aléjese de mi
-¿Que acaso no recuerdas nada?
-No, pero tú, tú me go... go...golpeaste y me robaste todo lo que tenía
-No fue así:
En realidad entramos al viejo motel y bebimos unos tragos, tomaste de más, y solo gritoneabas que por fin dejarías el maldito pueblo, que muriéramos en la miseria, mejor te llevé hacia el cuarto, y comenzaste a balbucear, y a decir que no había nadie como tu, que eras el mejor, que nadie podría vencerte, en ese instante recordé a mi padre, igual de presumido, igual de fantoche, te pregunté si recordabas la apuesta que hiciste con el, cuando en ese instante patearon la puerta, 6 o 7 hombres comenzaron a destrozarlo todo, te levantaste y les dijiste que nada sería de ellos, que se fueran a joder a otra persona, en ese momento el más joven de todos sacó un revolver de su cinturón y disparó, al salvarme la bala rozó tu rostro y te dejó esta herida en la ceja, después te golpearon y te llevaron, jamás pensé volverte a ver con vida.
-Y entonces si no me hiciste nada, ¿tu que haces aquí?
-Pues aquí es donde vivo
-quieres decir que...
-Así es Michelangello no está muerto, el es mi padre...
-Por eso preguntabas si recordaba la apuesta, ya veo
-Así es, en cuanto mi padre perdió esa apuesta contigo, huimos de la ciudad hasta llegar aquí donde nadie nos encontraría
-No te preocupes, me han salvado, se ha saldado la deuda, no tienes por que...
-Entonces, ¿no reclamarás lo que te pertenece?
-No, aunque realmente lo desearía
-Sabes tengo que decirte una cosa, esa noche de la apuesta yo le pedí a mi padre que apostara, que si perdía no importaba, yo sería feliz a tu lado
-Quieres decir ¿Que fue bajo tu voluntad?
-Así es, siempre desee estar contigo y sabía que ganarías, pero mi padre no aceptó perder y me trajo hasta aquí con él
-Ahora que piensas hacer, si sabe que estás conmigo, me matará, y probablemente a ti también
-No te preocupes, se ha resuelto eso, mi padre jamás volverá a molestarnos
-¿Que haz hecho? no me preocupes
-Nada de lo que me pueda arrepentir, por fin acabé con sus problemas
-¿Y que piensas hacer co co conmigo?
-Nada amor mío, nada, a menos que no te agrade mi compañía...
ALGÚN LUGAR DE ITALIA 1945
La noche es más fría de lo normal, se siente un escalofrío enorme y la espesa niebla no me deja ver más allá de 2 pasos. El tenue destello de luna que alumbraba un poco mis pasos, acaba de ser bloqueado por una gran nube, acompañada de esos espantosos rayos que estremecen a cualquiera.
No tengo la más remota idea de donde camino, a veces creo que solo estoy dando vueltas, pues no encuentro nada en mi camino, ni una señal de vida, ni siquiera un árbol o una casa donde refugiarme.
Es el cuarto o quinto día caminando sin ver indicios de gente, lo último que recuerdo es ese viejo pueblo a las afueras de la ciudad, donde pasé la noche en un motel un tanto desaliñado, de repente, desperté en estos harapos rodeado de esta inmensa neblina que al parecer nunca termina, los días son fríos, las noches ni se diga, afortunadamente he podido conciliar unas horas de sueño.
Me muero de hambre, jamás había añorado tanto ese café asqueroso y el pan duro de la cafetería local, la voz de la mesera molesta enfadada con todos desde esa tarde en que el viejo panadero la abandonó, y sin duda extraño las voces de todos los vecinos quejándose de sus problemas irremediables.
No tengo idea de que hora es, a veces dudo mucho el tiempo que he estado caminando, y en realidad dudo demasiado volver con bien a mi hogar (aunque con tantas deudas y problemas en el vecindario, no estaría tan mal), en verdad necesito una ducha, ya no puedo continuar, solo un milagro podrá salvarme
-¿Donde estoy? Diablos, otra vez me venció el sueño, debo mantenerme despierto si quiero salir bien de esta.
Han pasado muchos días solo quiero gritar:
¿Que hace un pobre diablo perdido en "quien sabe donde" sin razón alguna?
Creo que nadie ha notado mi ausencia, ya deberían estar buscándome, el viejo Tonny debe estar furioso por que no me he presentado en el bar a trabajar...
Ahora recuerdo, poco antes de salir de la ciudad me encontraba jugando con el viejo y los muchachos, los dados siempre fueron mi pasión, esa noche la suerte estaba de mi lado, 7 juegos a 1, no podría irme mejor, seguramente con todo ese dinero pagaría mis deudas y por fin saldría de ese asqueroso vecindario en las afueras de ese pueblo desolado en Sicilia y viajaría hasta la costa al puerto de Cortellazzo...
Ya estaba satisfecho y me disponía a abandonar el juego, cuando uno de los muchachos partió muy molesto, minutos más tarde, camino a casa, apareció esa bella señorita del vestido rojo con puntos negros, su escote no dejaba más que imaginar, y puedo apostar que cualquier Siciliano en pleno uso de sus facultades, no dudaría ni un instante estar con ella, cruzamos un par de palabras cuando ya nos encontrábamos en el motel, mencionó algo acerca de una apuesta con el difunto Michelangello, se volteó y no recuerdo nada más.
Por fin veo una luz a lo lejos, al parecer es una granja, tanto silencio me estaba atormentando, los perros ladrar me han motivado a caminar de prisa, me aproximo con ansiedad a la luz, el granjero eleva su arma y me pide que me detenga, que no de ni un paso más, su acento suena diferente al de sicilia (¿en donde diablos estoy?), le digo que estoy perdido, el desconfía y me pide que camine hacia la luz pero con calma, al ver mi estado deplorable se dirige a su domicilio y sale con una cobija, me invita a pasar a su hogar, plenamente agradecido accedo sin titubear. Ya adentro de la casa, le pido pasar a su baño, entrando me observo en el pequeño espejo roto que está sobre el lavamanos, la mitad de mi rostro está golpeada, casi irreconocible, una gran cortada yace desde mi ceja hasta la parte superior de mi oreja, con el frío ni siquiera sentía dolor alguno, al mojar mi rostro múltiples heridas comenzaron a arder, salí del sanitario y el buen hombre me esperaba justo afuera, apuntando aún con su arma.
-¿Acaso no confías en mi buen hombre?
-¿Porque habría de hacerlo?, estás todo desfigurado y llegaste a mi granja tambaleándote
-Llevo días caminando, ni siquiera se donde estoy, no tengo alguna intensión negativa hacia usted, puede bajar su arma
-No señor, no lo haré hasta que me digas ¿Cómo es que llegaste aquí "caminando"?, si el poblado más cercano se encuentra a 170 kilómetros hacia el norte.
-En verdad no lo sé amigo, solo desperté hace unos días en medio de la nada y comencé a caminar
-Un momento, yo no soy su amigo, le dejaré pasar la noche aquí pero mañana a primera hora, se larga, no quiero tener problemas con "nadie"
-¿Con nadie? si no hay nadie en kilómetros
-Ya basta de estupideces, lo acompaño al granero pasará la noche allí
Un tanto confundido, opté por quedarme callado y solo seguir al señor, que mal humorado y lo que sea, me estaba brindando oportunidad de pasar una noche lejos y protegido del frío y la espesa niebla.
Al llegar al granero tuve un mal presentimiento y una horrible sensación que me dejó intranquilo, pero no dije nada, para no molestar más a ese buen hombre de edad avanzada que me atendió.
Al entrar me aventó una cobija y cerró la puerta del granero quedando en total oscuridad, acompañado de paja y ese horrible aroma a ganado me acosté sobre un poco de paja, y cerré los ojos, justo cuando estaba entrando en sueño escuché unos pasos que quitaron de mi mente el sueño y me aterraban de cierto modo, poco a poco se aproximaban y era más mi temor, no me moví para nada, cerré los ojos y fingí estar dormido, de pronto los pasos cesaron, un poco de paja se movía y lentamente sentí un suave brazo rodeando mi cuerpo, al abrazarme, solo sentí más frío y quedé petrificado del miedo, pronto sentí un beso en mi mejilla, y poco a poco llegó hacia mis labios, esa persona, se subió sobre mi, aproximo su aún invisible rostro al mío, y me susurró al oído:
-Pensé que jamás llegarías...
¡Esa voz la conocía!, en ese instante mis ojos se abrieron automáticamente, esa, esa, esa mujer, esa mujer del vestido rojo con puntos negros, la mujer que me había golpeado, que me había robado
-¿Que quiere? aléjese de mi
-¿Que acaso no recuerdas nada?
-No, pero tú, tú me go... go...golpeaste y me robaste todo lo que tenía
-No fue así:
En realidad entramos al viejo motel y bebimos unos tragos, tomaste de más, y solo gritoneabas que por fin dejarías el maldito pueblo, que muriéramos en la miseria, mejor te llevé hacia el cuarto, y comenzaste a balbucear, y a decir que no había nadie como tu, que eras el mejor, que nadie podría vencerte, en ese instante recordé a mi padre, igual de presumido, igual de fantoche, te pregunté si recordabas la apuesta que hiciste con el, cuando en ese instante patearon la puerta, 6 o 7 hombres comenzaron a destrozarlo todo, te levantaste y les dijiste que nada sería de ellos, que se fueran a joder a otra persona, en ese momento el más joven de todos sacó un revolver de su cinturón y disparó, al salvarme la bala rozó tu rostro y te dejó esta herida en la ceja, después te golpearon y te llevaron, jamás pensé volverte a ver con vida.
-Y entonces si no me hiciste nada, ¿tu que haces aquí?
-Pues aquí es donde vivo
-quieres decir que...
-Así es Michelangello no está muerto, el es mi padre...
-Por eso preguntabas si recordaba la apuesta, ya veo
-Así es, en cuanto mi padre perdió esa apuesta contigo, huimos de la ciudad hasta llegar aquí donde nadie nos encontraría
-No te preocupes, me han salvado, se ha saldado la deuda, no tienes por que...
-Entonces, ¿no reclamarás lo que te pertenece?
-No, aunque realmente lo desearía
-Sabes tengo que decirte una cosa, esa noche de la apuesta yo le pedí a mi padre que apostara, que si perdía no importaba, yo sería feliz a tu lado
-Quieres decir ¿Que fue bajo tu voluntad?
-Así es, siempre desee estar contigo y sabía que ganarías, pero mi padre no aceptó perder y me trajo hasta aquí con él
-Ahora que piensas hacer, si sabe que estás conmigo, me matará, y probablemente a ti también
-No te preocupes, se ha resuelto eso, mi padre jamás volverá a molestarnos
-¿Que haz hecho? no me preocupes
-Nada de lo que me pueda arrepentir, por fin acabé con sus problemas
-¿Y que piensas hacer co co conmigo?
-Nada amor mío, nada, a menos que no te agrade mi compañía...
ALGÚN LUGAR DE ITALIA 1945
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