20 may 2009

Las bromas de mi mente

Quiero poder controlar
lo que siento en este instante
Palabras, recuerdos, cosas pasadas,
las cuales no me dejan en paz.

Quiero que no me afecten ciertas cosas,
tomarlas con tranquilidad.
Me incomodo, me entriztesco
aunque en el fondo, solo sé
que son bromas que juega mi mente.


Quiero pasar el resto de mi vida
acompañado de ti mi bien
te amo, te quiero, te adoro.
Gracias por corresponderlo.

11 may 2009

Malos pensamientos

Tengo muchos malos pensamientos

Mucha mierda en la cabeza.

¡¡¡Salgan ahora de mi mente!!!!

¡ES UNA ORDEN!

ME CAGA PENSAR NEGATIVO

Estoy triste y ¿Qué?

¿Qué sigue?

Me regalas paz, me regalas amor, no sé ni porque me siento así

6 may 2009

El verdadero mensaje de paz

En este mundo, donde los humanos
solo nos autodestruimos,
donde todo es guerra, racismo y odio,
donde la paz se ve lejana
donde algunos ni siquiera la ven
en este mundo lleno de frialdad
he recibido un mensaje de paz
paz pura, lleno de mucho amor
un mensaje con 2 ojos, brazos,
piernas, boca y un hermoso corazón.

Cuando todo es odio en el exterior
tu me muestras amor
donde hay rabia y maldad
solo me das amistad
cada que miro al mundo estallar
lo único que haces es amar

Ese amor y esa paz
eso que tú, solo tú
me compartes a mi
solo a mi.
Es lo que me inspira a seguir
me motiva a reir
a amar, a no dejar de soñar

Mi amor, mi bien,
eres la luz que ilumina mi andar
el abrazo que anhelo volver a probar

un beso, una caricia, una simple palabra de ti, me hace reanudar la calma y la paz

TE AMO, gracias por estar a mi lado!!!

Eres tu, mi vida, mi bien, ese mensaje de paz, que anima mi mundo, que detiene todo mal, para hacer en mi alma mantener la tranquilidad

Mensaje

Mamá, ¿Porque existe en el mundo tanto odio?
¿Acaso hicimos algo mal?
Mamá, no entiendo como es que entre humanos, entre hermanos, podemos odiarnos tanto
Dime por favor, que esto es una mentira,
que nada de esto es real, que aquel sujeto que está golpeando a ese individio solo está jugando, en verdad no puedo concebir que solo por ser de otro color se odien los humanos, ¿Vendremos de otro lugar?
¿Que los hace superiores?
¿Que nos hace menos que ellos?
Mamá dime que puedo salir sin que la gente me mire por ser diferente, yo no elegí nacer sin piernas, ni elegí no ser escuchado.
Mamá dime porque soy mudo para los demás, ¿acaso no me escuchan?
Puedo decirlo en otro idioma, lo puedo decir con el corazón.
Anda voltea, mirame a los ojos y dime que no valgo nada,
que no tengo el valor para ti, para ser escuchado, para ser respetado

Mamá, solo te pido una cosa, nunca dejes de luchar, jamás te rindas, es momento de dormir, de nunca más despertar, pues prefiero estar dormido, que ver al mundo matarse a si mismo.

Espero un día estemos unidos, aunque sea en la situación más precaria, solo para darnos cuenta, que todos somos iguales

13 abr 2009

Motel Amori Leggeri

Te recomiendo escuchar mientras lees:







La paz duró muy poco en la Piccola Firenze, lejos de estar en paz con la ausencia de "Renatto el Guapo" el barrio italiano está en pleno caos, la gente ahora más atemorizada que nunca, sin la dichosa protección obligatoria de Renatto, ahora las mafias japonesa y rusa hacen y deshacen a su gusto, el salón Corzzollio se encuentra cerrado a partir de la extraña desaparición de Renatto pues allí fue el último sitio donde se le vió, sin contar que era de los máximos contribuyentes para su manutención.

En tan solo una semana la tienda del albino Giorgio ha sufrido varios ataques nocturnos, a tal grado que permanece cerrado todo el tiempo y nadie sabe nada de él. Todos los establecimientos cierran antes del anochecer, y la magia de la Piccola Firenze se está perdiendo poco a poco, excepto en esa esquina de la avenida 23 con la gran avenida ya a las afueras del barrio, donde solo la vida es nocturna, todo es glamour y los solteros, casados, divorciados, mafiosos, ricos, pobres y cualquier hombre solitario se va a divertir, el famoso "Motel Amori Leggeri"(Amor de un Rato).

Con mujeres de todas las nacionalidades, y muy bien dotadas cabe aclarar, no hay día en el que deje de haber personas en el motel, sin importar el clima, y al parecer sin importar también lo que sucediera en la Piccola Firenze, siempre habia actividad en el Motel. Una mujer llamaba la atención de todos pues a pesar de ser la más bella, nadie se le acercaba, pues corrían rumores acerca de ella, vagos todos, pero siempre presentes (e incompletos) se decían tantas cosas que a ciencia cierta, nadie sabía porqué, pero todos sabían que "la messicana" era de temer.

De su origen se sabe poco como el de la mayoría de los que habitaban en la Piccola Firenze, es por ello que el lugar conservaba siempre un toque de magia y misterio. Desde que se colonizó el barrio ella ya se encontraba aquí, sin domicilio alguno y siempre bien vestida, la messicana rondaba todas las noches hasta conseguir lo que deseaba, algunas personas cuentan que se su nombre es Estefanía Mateos pero a fin de cuentas solo era otro más de los rumores.

La messicana no solo era famosa por la ausencia de clientes, si no por el tatuaje que tenía a la altura de su omoplato derecho con la figura de un craneo y una cicatriz tapando lo que alguna vez fue un nombre (al menos eso parece) y por esa hermosa sonrisa, que cual si fuera medusa, se dice entre tanta leyenda que aquel capaz de ver su sonrisa, esta a su merced, y no se vuelve a saber de él, pero en realidad jamás se supo de alguna persona que hubiera desaparecido, quizá por lo mismo que es tanto el miedo que nadie se le acerca siquiera para preguntar acerca de su servicios.

Se sospechaba también que ella es la dueña misma del motel y que se dedica a prostituir a todas las mujeres que llegan buscando trabajo a la Piccola Firenze o bien algunas más jovenes que son vendidas por americanos que son mucamas y al cumpir la mayoría de edad son enviadas fuera del motel a ganarse la vida con sus cuerpos.

Poco sabía de ese lugar hasta hace no mucho, que se escuchó la puerta de mi casa golpear, afuera se hayaba una una jovencita de aproximadamente unos 13 años de edad, bastante desorientada y en andrajos, sin pensarlo la pasé a mi domicilio y le pedí que se calmara, le pregunté que si estaba bien y asintió con la cabeza, le ofrecí agua y una vez más movio su cabeza afirmando, pregunté su nombre y no respondió. Cinco vasos después por fin más relajada, puse un poco de pasta en la mesa y sin titubear la devoró cual si no hubiera comido en un par de días o más.

No sabía ni que hacer con esa niña, si con problemas podía vivir yo solo en esa pocilga, ahora bien, si alguien la veía conmigo, sin duda alguna no faltaría algún curioso que le dijera a otro curioso y no tenía la frialdad necesaria para regresarla al motel o dejarla en la calle a su suerte, menos con la situación actual de la Piccola Firenze. le mostré donde estaba el baño y le dije que no saliera de la casa, en verdad necesitaba fumar un cigarrillo, salí a dar la vuelta por el barrio, para ver si algo sucedía allá fuera, para mi sorpresa nadie buscaba a esa niña, ni siquiera había actividad, claro, después de tantos asesinatos y atentados ya nadie se atrevía a salir de sus casas más que por lo indispensable para medio vivir.

Recorrí toda la 23 una y otra vez, consumiendo uno a otro mis tabacos, hasta que por fin decidí ir al motel, después de ser recibido por todas esas mujersuelas, entré al lugar, en malas condiciones y sin alguien atendiendo en el lugar y con toda la estupidez del mundo a mi favor solo decidí entrar para encontrar algo que no sabia buscar, pues ni siquiera tenía la menor idea de que era eso que en el fondo sabía no desearía encontrar.

Recorrí la planta baja sin ver más que parejas entrando al motel, caras conocidas, unas avergonzadas otras tantas solo me sonreian, pero con toda la indiferencia que me caracteriza, solo seguí mi camino hacia el segundo piso, para mi sorpresa el segundo piso no era fácil de accesar, dos individuos de gran estatura y musculatura bloqueaban el paso a las escaleras, mi curiosidad incrementó y más que querer subir para saber más de la niña, mi deseo era meramente infantil, quería subir para saciar mi curiosidad y morbosamente anhelaba encontrar algo turbio o sucio para quizá quitarle un poco lo patético a mi aburrida vida.

Entre todas las acciones que pude haber elegido para subir a conocer el misterio del Amori Leggeri, a mi mente solo venían las más estúpidas, como golpear sigilozamente la nuca a uno de esos gorilas, o bien simplemente subir corriendo por esas escaleras, conforme mi curiosidad aumentaba, mis ideas se reducian y al parecer tambien mi inteligencia.
Me senté en el corredor principal pensando que hacer, hasta que la idea más "coherente" llegó a mi mente, salí del lugar llamé a la primer chica que se apareció frente a mi y le dije que le daría mucho dinero si me llevaba a la planta alta (cosa que era un poco falsa pues no traía más que una caja de cigarrillos casi vacia y las llaves de mi casa.) Solo se quedó observandome, me dijo que no podía ayudarme ella pero sabía quien si lo haría, se dió la vuelta, tomé un cigarrillo más, pensando en que cosas extrañas encontraría allá arriba. Se acercó a mi una hermosa mujer cubierta con un al parecer costozo abrigo de visón, el cual cubría su cuello, parte de su espalda y caía por ambos brazos, tomó mi mano y me vió directo a los ojos, su mirada era tan profunda y penetrante que solo me dejé llevar por ella hacia adentro del motel, antes de entrar, se acercó a mi, rodeó mi cuello con ese trozo de piel, me jaló con fuerza hasta poner mi cuerpo frente al suyo, me abrazó de un modo tan sensual, mientras recorría mi cuerpo, hasta llegar a mis testiculos, los cuales apretó con mucha fuerza, besó mi mejilla y los dos sujetos de las escaleras ya estaban detrás de mi revisandome, al ver que no tenía más que cigarros y mis llaves me soltaron, la mujer dió la vuelta y hasta ese momento supe quien era, ese tatuaje en su espalda era inconfundible, tal como la gente lo describia, ese craneo y un nombre casi invisible abajo la cicatriz.

La messicana solo me observaba y les dijo a los sujetos que se fueran, que nos dejara solos, fingiendo serenidad solo saqué un cigarrillo y lo encendí, me tomó una más vez de la mano y me llevó con ella hacia esas misteriosas escaleras, me dijo que si estaba interesado en comprar, no entendí nada de eso, pero asentí con la cabeza y mirandola con bastante seguridad, aún cautivo de su mirada, seguí el camino, subimos las escaleras, y llegamos a un acensor, un señor de corta estatura y vestido de traje abrió el acensor, curioso pues solo tenía 2 botones, uno para subir y otro para bajar, lo que indicaba que iba para un solo lugar, minutos más tarde se abrió en una especie de bodega sin cuartos, es decir, todo el ancho y largo del hotel, al abrirse el acensor nos recibió un fétido aroma y gritos y lamentos se oían por todo ese lugar resonando por el eco que dicho espacio generaba, me preguntó de que edad la buscaba y solo me quedé mirandola directo a los ojos, un tanto impaciente su hermosa sonrisa se comenzó a borrar y preguntó que si era la primera vez que iba a realizar una compra, asentí con la cabeza y me guió por la bodega, había toda clase de mujeres, desde niñas hasta ancianas, todas atadas de pies y manos y escasas de algún ropaje que las cubriera, mi morbo ahora era terror, encendí otro cigarrillo y le dije que no era lo que buscaba, que mis intereses eran otros, ahora con toda la seriedad del mundo volteo a verme y comprendí que estaba en serios problemas, ella siguió caminando hacia el fondo del almacen y alcanzé a ver una escopeta recargada en la pared, dí media vuelta y caminé de regreso al ascensor esperando que sucediese lo peor, justo antes de llegar al ascensor pude ver una puerta entreabierta, corrí prontamente a ella y llegué a unas escaleras de servicio que indicaban las direcciones, (hacia abajo el piso 12, hacia arriba el piso 14), bajé sigilozamente y al salir pude ver el area vacía seguí bajando las escaleras hasta llegar justo a un costado del elevador que abordamos para subir, era prácticamente imposible salir sin ser visto de ese pequeño pasillo, así que regresé al segundo piso para bajar por las escaleras principales, al bajar, noté que ya no estaban los dos sujetos en las escaleras, así que solo corrí, salí a prisa del motel, caminé por la acera y llegué por fin a mi casa, un tanto asqueado, y sorprendido por lo que había visto, no había notado que la pequeña joven ya no estaba, mi ventana estaba abierta, revisé mis cosas de valor y sorprendentemente no faltaba nada, excepto una camisa que estaba sobre mi cama, algo más era raro, todo estaba en orden, la joven había acomodado todo, cual si viviera una ama de casa conmigo, años después me encontraría con esa joven, fue a mi casa, bien vestida, hablando perfectamente italiano, me dió las gracias por todo, la invité a pasar a casa, sacó de su bolso una vieja camisa me dio una vez más las gracias y por fin supe que había sucedido esa noche de invierno de 1937 cuando una niña de nombre Mukantara había tocado a mi puerta.

9 abr 2009

La amabilidad de la gente

Viejo escrito:
lo encontré en mi mochila de la secu, así que facilmente ha de tener como unos 7 años o más allí guardado:

Son tan buenas sus intenciones, siempre metiendose allí donde nadie los llama, pero son tan gentiles que te dicen las cosas que no quieres oir, las cosas que ni preguntaste.

Chismes, ciertos o no, a fin de cuentas chismes, ni siquiera debía oirlos por otras personas, pero siempre llegan, falsas verdades, ilusiones estúpidas, resulta que es una "verdad" elaborada con una red de las más finas mentiras, mentiras blancas, que a nadie lastiman en conjunto, pero al separarlas vaya que son dolorosas.

Juegos de niños, bromas pesadas, no sé lo que sean, solo sé que duelen.
Esta vez caí redondito en la broma, solo fue otro tonto sueño bonito, la pesadilla es despertar!!!!

Cual marioneta me dejé mover por el titiritero (malo que fuera ventrilocua porque la mano se mete por otro lado).

Hoy me siento el hombre más estúpido del planeta y todo gracias a la amabilidad de la gente, que es tan gentil contando sus estúpidos puntos de vista....







Que me habrá pasado ese día? no lo recuerdo, porque lo escribí? menos!!!, solo sé que necesito esa mochila para hacer mi maleta jaja

7 abr 2009

Son tantas las historias

Hay 21 años de historias que contar
cada 24 horas nace una más,
365 historias por año
aunque a veces desaparecen
las menos agradables de recordar.

Muchos chistes contados
miles de risas compartidas
chismes y tonterías
son buenas historias algunas veces

Lo único que no comprendo es:
Si tenemos miles de cosas que contar,
chistes de que reir, y secretos que ocultar,
¿Porque despues de besarnos, me dejas sin palabras?
Con una sonrisa graciosa,
con todo el interés de oir una historia más,
de contar algo divertido,
de compartir más y más,
pero no, solo callo, miro tus ojos,
me abrazas, sonries
y surge una historia nueva para contar,
misma que no puedo olvidar,
y que disfruto volviendola a contar.

25 mar 2009

Bajo la lluvia

Te recomiendo escuchar mientras lees:
la cancion cursi, que no diré como se llama, jajaja

El plan era perfecto,
todo estaba contemplado
por fin vería a mi amada
después de una larga espera.
Todo estaba bien planeado
excepto lo inplaneable,
no contaba con ello.

El cielo se iba oscureciendo
conforme yo me iba acercando
las nubes cubrian el atardecer,
una gran tormenta arrivando estaba.
irónico resultaba a mi alma
pues conforme más intenso era el frío
más calor sentía en mi corazón.

Las gotas comenzaron a golpearme,
lentamente en un inicio,
advirtiendo que arriba de ellas
habría gotas más agresivas aún.

Sin tomar en cuenta la advertencia
continuaba felizmente la espera,
faltaban pocos minutos,
el gran momento se acercaba,
¿Cúal será su cara?
¿Como será su expresión?
Ni siquiera esperaba verme,
aún dudaba encontrarla.

La lluvia desató su furia,
agresiva y sin dudarlo
granizaba sobre ese lugar lejano,
cual si no deseara tenerme
despiadada y muy furtiva.

Los minutos continuaban,
El agua fría no cesaba,
por fin se abrieron las puertas,
sin autorización, y sin paciencia
corriendo entré a buscarla,
mis gafas empañadas, ver nada permitian.

Por fin te encontré,
no sabía que harías,
ni como responderías,
nos vimos, nos abrazamos,
al parecer no lo creías.

Lo demás ya tú lo sabes,
no es necesario mencionarlo,
charlamos, caminamos,
ni la lluvia recordaba,
por fin pasó lo que anhelaba
al fin nuestros labios se unian,
no puedo contar a ciencia cierta
que siento al besarnos,
son tantas cosas que no concuerdan entre sí.
Perdí la noción del tiempo,
del espacio y de la razón,
pues cada que me besas,
simplemente dejo de pensar,
me dejo llevar por la magia,
que solo me hace volar.

¿Que si valió la pena la mojada?
Claro, podría estar así toda la vida,
con tal de recibir de tu mano una caricia,
de tus ojos esa hermosa mirada,
un beso más de tus labios y sin duda
valdría la pena la mojada
pues con el calor del corazón
podríamos secar hasta el mismo mar
con tan solo imaginarlo.

22 mar 2009

La avenida 23

Te recomiendo escuchar mientras lees:





Los italianos por fin teniamos un espacio libre de americanos, alguno de esos mafiosos ha de haber hecho tratos con la policía, pues desde unos meses para acá ya no han venido a molestarnos, la avenida 23 se había convertido por fin en lo que ahora llamamos "La pequeña Florencia" (La Piccola Firenze).

Después de un viaje corto a Italia para entregar las condolencias con la familia, por la muerte del abuelo, había vuelto a casa, con muchas noticias que me desconsertaron bastante, el asesinato de mi mejor amigo Michelangelo, el bar de mi padre había sido quemado y nadie quería decirme que pasaba, ni quien había sido, ni siquiera tenia el valor de preguntarle a mi padre, en el barrio, todos hablaban de de alguien con el diente dorado, preferí ignorar el suceso y seguí dando la vuelta en el vecindario.

Habiendo noticias buenas, a un par de calles se había inaugurado la tienda de música de Jean-Loup Dubois, un refugiado frances, que tenía problemas con gente de su país, de norte américa y en otros tantos lugares en el mundo pero era muy querido en el vecindario así que todos lo conocian como "El albino Giorgio", con contactos desconocidos consiguió las famosas guitarras eléctricas siendo la única tienda de la ciudad en venderlas. Él jazz estaba en su apogeo, así que decidimos ir a ver que tenían de especial las dichosas guitarras, pero Pellegrino tenía que trabajar en el salón Corzzollio así que iriamos otro día.

Habría un evento importante en el salón y por lo general esos días ofrecen trabajo temporal de acomodadores, cualquier persona con uso de razón asistía a esos eventos cuando se daba la oportunidad, pues todos sabiamos que esos mafiosos que acuden al salón Corzzollio, dan buenas propinas.

Bien vestidos por su puesto y listos para celebrar después del evento, nos dirigímos al salón, eramos pocos los acomodadores lo que indicaba que habría más propinas que en otras ocasiones, Pellegrino habló un par de minutos con el dueño del lugar y nos dejó trabajar en los palcos donde se quedaba la gente más importante de la Pequeña Florencia y algunos yankees adinerados que querían quedar bien con sus parejas.

A diferencia de los demás salones, en el salón Corzzollio cuenta con una excelente barra de bebidas, pues no solamente se podía beber durante la función, la barra es enorme y ofrece las bebidas más exóticas del momento y para ganar unos centavos extras decidimos ofrecer el servicio hasta el lugar de los comensales.

Pellegrino venía en el pasillo cuando iba a ofrecer el servicio en el ala derecha del salón, pero por alguna razón me detuvo y me dijo un tanto nervioso que no fuera para allá, que estaba muy vacio y que no había nada importante que él se encargaba de ese sector. Al principio no le dí mucha importancia, pero conforme iba caminando de vuelta me dio demasiada curiosidad saber que era lo que hacia temblar de nervios a mi amigo.

Regresé al lado que me correspondía y desde los palcos del ala izquierda trate de observar a las personas del otro punto, mis sorpresas fueron dos:
La primera al ver que estaba totalmente llena esa área (cosa que mostraba que Pellegrino ocultaba algo)
Y la otra fue al ver un brillo singular en uno de los palcos privados más cercanos al escenario, lo cual me llevo a sospechar, estaba más que seguro de saber quien estaba allí sentado, me dirigí al pasillo central para poder ver de cerca y en efecto, el brillo que podía ver no era otro más que el del diente dorado de "Renatto el guapo", la sangre comenzó a hervir en mis venas pues el había matado a nuestro gran amigo Michelangelo, Corinna aún estaba con el alma hecha pedazos, y el joven Michelangelo II acababa de nacer, juré por mi misma vida que vengaría la muerte de mi amigo, más que un amigo era como mi hermano, mi padre (Tony Mortello) lo quería como si en verdad fuera de la familia, y aún no podía olvidar lo que pasó en el bar.

Tomando un poco el control sobre el asunto, ya más relajado regresé a trabajar, pedí unos segundos para salir a tomar el aire, y vi pasar Luigi mi primo, lo saludé y le pedí que fuera por un frasco a la casa, que se apresurara y que no hiciera preguntas, si mi padre lo veía le dijera que iba por una chaqueta pues estaba haciendo frío. Perdiendo el tiempo en la entrada del salón por fin lo vi acercarse, me entregó el frasco y se fue sin decir algo más.

Regresé a mi punto de trabajo y le comenté a Pellegrino que ya sabía lo que ocultaba que no había cuidado, todo estaba controlado (obviamente no le dije lo que haría), que podría ayudarle en esa zona sin problema alguno, un tanto desconfiado aceptó y me pasó las ordenes de los palcos contigüos, no se necesitaba saber la orden que tomaría Renatto ni ser un genio para adivinar pues a esa escoria sólo le gustaba beber whisky escocés; del más caro; claro está.

Todo estaba listo el frasco contenía algo llamado compuesto 1080, un veneno muy eficaz, sacado de un pesticida, su eficacia se basaba en sus propiedades, ya que es transparente, inodoro y soluble al agua y obvio al alcohol.

Justo antes de entrar al palco y entregarle su bebida especial, escuché claramente algo acerca de el albino Giorgio y algo sobre eliminar a ciertos incómodos(de los cuales no pude oir sus nombres), Renatto se despidió del sujeto así que dí 3 pasos atras, para que al salir no notara que estuve escuchando, el sujeto salió, con un habano en la boca, sonrió me saludo amablemente y por fin entré a entregar la bebida a ese bastardo.

Renatto me observó con una mirada bastante familiar, dijo que no había solicitado nada y le comenté que la casa invitaba la bebida para que probara el mejor whisky de escocia traido al mejor salón, exclusivamente para sus mejores comensales.

Sin pensarlo mucho lo bebió todo, sonreí, le desee buena noche, y que disfrutara la función. Saliendo de allí, escuché que me llamó de nuevo, volví, me dió 100 liras y me pidió que estuviera pendiente de su vaso pues no quería verlo vacio, volví a sonreir, le dije que sus deseos eran fáciles de cumplir, así que no osbtante con la primer dosis, puse un poco más de veneno en su vaso y le hice entrega de nuevo, regresé al ala izquierda del salón para evitar sospechas, aunque para ser sincero constantemente regresaba a ver como se encontraba ese desgraciado. en unos minutos su sonriente rostro se tornó palido y lleno de salpullido, amablemente, le ofrecí traerle algún medicamento, pero curiosamente el me pidió algo imposible de creer, me dijo que lo llevara a su casa, que me daría más dinero, pero que nadie lo viera salir así, pues realmente se veía muy demacrado y una persona con su reputación, no podía ser visto así por alguien más, atribuyendo su malestar a la comida oriental y declarando que se desharía de esos japoneses que cocinan mal, avisé a Pellegrino que me cubriera, pues me sentía mal del estómago, fuimos al vehículo de Renatto, me dió las llaves y se acostó en el asiento trasero.

Le dije acerca de un amigo médico que era muy discreto, y accedió con la cabeza, le recomendé dormir un poco y llegué a nuestro vecindario por la parte trasera, saqué a mi padre de la casa y lo llevé hasta el vehículo.

No lo podía creer, desde el momento que vio ese auto la fayette, volteó a verme y se dió cuenta que ya tenía noticia de quien fue el asesino de Michelangelo.

Abordamos rápido al carro, y comenzamos a dar un largo paseo por las afueras de la ciudad, a esas alturas Renatto ya presentaba demasiado malestar, llegamos hasta el río Hoover no sin antes parar un par de veces pues la peste de su vómito era bastante desagradable. Por fin estabamos cerca de la colonia de franceses, donde no era noticia que Renatto el guapo no era bien recibido y que sin duda sería de su agrado ver el cadaver de esa basura.

Mi padre, que conocía bien a varios sujetos de la colonia, me guió entre las calles a un restaurant, se bajó y me dijo que esperara, regresó casi al instante con un individuo alto, mal encarado y con un mandil lleno de grasa, conocido como "El obeso Jaques" al ver el cuerpo de Renatto aún con vida, regresó al restaurant, pronto salieron 2 individuos más que tomaron el cuerpo, Jaques salió con un fajote de dinero, se lo dió a mi padre, y nos invitó a comer para celebrar, pero mi padre se negó, aún teniamos algo que hacer. Al fondo pudimos escuchar los últimos gritos agónicos casi afónicos de Renatto el Guapo.

Mi padre un tanto feliz pero con una lágrima en el ojo, me desplazó al asiento del copiloto, viajamos toda la noche hasta San Francisco por fin llegando al río casi a punto de amanecer, empujamos el auto hacia el río y tomamos el autobus de regreso a casa.

Sin escalas, llegamos a casa de Corinna y le dimos la mitad del dinero, le dijimos que por fin Michelangelo I descansa en paz, y que su alma puede por fin estar tranquila, se veía en su rostro la paz y cierta curiosidad por saber que pasaba, solo la abracé y le hice prometer nunca indagar en el asunto.

El resto del dinero sería utilizado para reparar el bar de mi padre, pero tiempo después de lo sucedido para no levantar sospecha

Lo que pareció ser un acto heróico a la larga resultó ser quizá una estupidez, pues después de la extraña desaparición de Renatto El Guapo en la Piccola Firenze, las cosas no volvieron a ser iguales.

18 mar 2009

Son las horas de desvelo

Te recomiendo escuchar mientras lees:
Alguna baladita sabrosona jaja (no puedo subir canciones, lo siento)

Son las horas de desvelo,
que me escoltan toda noche,
hasta conciliar el sueño poder,
aquellas que disfruto,
pues cada una de ellas,
pasa lentamente
estando presente en mi mente
el constante recuerdo de tí.

Dichas horas que inician
en ese preciso momento
cuando dejo de ver con los ojos
y en especifico orden se encienden
uno a uno los sentidos.

El primero en acudir al llamado
es el musical sentido del oir.
Lejos muy lejos, puedo percibir
suavemente tu voz. Aunque pronto,
por fin se acerca, y claramente
puedo escucharte reír,
charlando y susurrandome al oido
las bellas cosas que solo tú sabes decir.

Sin dudarlo ni un segundo
se aproxima corriendo el olfato,
que al instante presenta
el aroma dulce de tu piel,
y me hace suspirar,
respirando hondamente
esa dulzura imposible de contar.

Un tanto sigilozo, pero allí presente
se encuentra el tacto con tu tersa mano,
siento como tocas mi rostro,
mientras oigo aún tu voz,
me abrazas, recargas tu mejilla en mi pecho
aproximas tus labios a mi rostro,
lo puedo oir, lo puedo sentir,
te puedo ver sin verte
oirte sin que hables
y justo en el momento
que comienzas a besarme
es por fin cuando caigo,
caigo rendido y duermo,
pues se enciende otro sentido
muy ajeno a los ya conocidos,
aquel sentido del soñar
que me acompaña toda la noche,
hasta por fin despertar sonriendo
esperando ya por verte.

Como has de notar, las horas de desvelo,
son muy gratas, casi tanto como soñarte
pero jamás serán tan hermosas, como
las horas que paso a tu lado
y jamás igualaran mis sentidos
a los besos que solo de ti
espero ansioso recibir.